Viernes, 16 de febrero de 2018
EL GRÁFICO
Por Ricardo Ham
LA LITERATURA y el periodismo mexicano han tenido un idilio histórico
muy sólido, relación esta que se ha vuelto madura con los escritores que de
alguna u otra forma han fijado su mirada en las diferentes desgracias y hechos
policiacos cuya singularidad han traspasado las barreras del tiempo.
La nota policiaca, en su transitar
entre la pena y el análisis, ha servido como escuela para los jóvenes
periodistas y como reto ante las plumas consagradas; no son pocos los
escritores y pensadores mexicanos que en algún momento de su quehacer literario
se han detenido a documentar o abordar algún tema extraído de la nota roja.
Esos mismos pasos los ha seguido
Agustín Sánchez González, consolidado escritor, exitoso analista y activo
participante en redes sociales, que ha centrado su aguda mirada en documentar
personajes y revivir crónicas policiacas que recoge a través de su oficio de
historiador que lo ha llevado a ser autor de más de 30 libros.
Su gusto por la caricatura mexicana lo
acercó y convirtió en un respetado biógrafo de Gabriel Vargas y José Guadalupe
Posada, este último personaje imprescindible en la prensa dedicada a la
criminalidad, incluso, Agustín reunió en un solo tomo todo un siglo de historia
de los caricaturistas de El Universal.
La vivaz mirada del historiador lo ha
orillado al estudio de otros temas: Los magnicidios, la corrupción, el humor,
además de una serie de libros dedicados a la compilación de casos extraídos de
la nota policiaca nacional. Uno de los primeros es el publicado en 2007 “La
Banda del automóvil gris” editado por Ediciones B, en el que revisa el famoso
caso de la banda delictiva más importante del México revolucionario, sin dejar
pasar la polémica versión cinematográfica que incluye el fusilamiento de la
banda.
De igual forma, Ediciones B lo acompaña
en el libro “Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de
México en el siglo XIX” amplio texto que aborda 77 años de prensa policiaca
mediante la crónica de cerca de 80 casos distintos, el autor se da el lujo de
explicar el origen del término “nota roja” que según el historiador se origina
por un pliego de papel marcado con una mano color rojo que anunciaba el
homicidio de un alto mando militar.
Una versión actualizada y aumentada de
este texto llegó a las librerías bajo el título de “Crímenes y horrores en el
México del siglo XIX”, nuevamente en el sello de Ediciones B. Sánchez González
retoma las crónicas de autores como Guillermo Prieto, Federico Gamboa y Juan de
Dios Peza, textos de nota roja pura que, a decir de Agustín Sánchez: “reflejan
otra forma de ver a México, desde los bajos fondos, desde la cañería”.
AGUSTÍN SÁNCHEZ
EL HISTORIADOR DE LA ROJA(Foto del autor con libros)
El escritor y periodista hace una fusión entre la literatura y la nota
policiaca que ha publicado en exitosos libros(Portada del libro “Crímenes y
horrores en el México del siglo XIX”)

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