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domingo, 16 de agosto de 2026

No hay mal que dure 100 años. El centenario de Castro



No hay mal que dure 100 años. El centenario de Castro

Hace medio siglo hubiera dado todo por la Revolución cubana. Ingenuo, como miles de jóvenes de mi generación, creí ciegamente en el panfleto publicado por Rius, Cuba para principiantes.

¡Todo sonaba tan bien!, parecía que la utopía podría ser una realidad. No era inocencia, personajes de la talla de Julio Cortázar escribió un texto dedicado al Che Guevara; Carlos Fuentes también defendió la Revolución; José Agustín fue más práctico y se alistó para alfabetizar; el general Lázaro Cárdenas fue en persona a defender esa Revolución.

Decenas de intelectuales, periodistas, artistas y el mismo pueblo mexicano defendieron con todo esa revolución. (Aun hoy, mucha gente se atreve, incluso, a juntar a José Guadalupe Posada, en una exposición, con el carnicero Fidel Castro).

La solidaridad hacía el castrismo comenzó pronto. Al poco tiempo de la caída de Batista, dos importantes intelectuales mexicanos,  Fernando Benítez y Enrique González Pedrero, publicaron La batalla de Cuba (1960), la primera obra que apoyaba y defendía abiertamente a la Revolución cubana.

Mientras, en el mundo, Jean Paul Sartre publicó Huracán sobre el azúcar, apenas unos meses de que los barbudos tomaran el poder; un libro que es, sin duda, una apología del castrismo. El mundo intelectual y político de izquierda se volcó a favor de Castro.

Pero, hace muchos años, se acabó la revolución. “Llegó el Comandante y mandó a parar”, como dice la canción de Carlos Puebla.

Curioso que la ceguera nos impidiera (nos impide) ver las mentiras de Castro desde el mismo momento que afirmó no ser comunista, que habría elecciones libres, que Cuba sería una democracia. De hecho, el Partido Socialista ni se enteró de nada, aunque luego se subió al barco de los triunfadores, con el aval de Moscú.

Vaya alucinación que tuvimos, cuando Castro no sólo censuró a los homosexuales, sino que los mandó a Centros de rehabilitación y afirmó “la sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones”.

Lo mismo ocurrió con la misoginia, al considerar que las cubanas se prostituían porque les gustaba el sexo. En un discurso en la Asamblea Nacional el 11 de julio de 1992, dijo que las cubanas “son prostitutas sumamente educadas y muy saludables”.

Más aún, persiguió a hombres y mujeres que podrían tener una visión diferente. Así, encarceló a sus antiguos camaradas como Huber Matos y a otros cientos de militantes más. Personajes como Carlos Franqui, debieron desaparecer de la escena política y otros, como Arnaldo Ochoa, el héroe de Angola, que fue fusilado hace tres décadas. 

Lo mismo con escritores como Heberto Padilla, que fue un importante detonante de la crisis castrista; Padilla ganó el premio de poesía Julián de Casal, con el poemario Fuera del juego. El libro se imprimió con una nota de la Unión de Escritores de Cuba que mostró su desacuerdo por el premio al considerar que era “ideológicamente contrarios a la Revolución”. Pero la rompimiento llegó con la encarcelación a Padilla, años después, lo que significó la ruptura de importantes intelectuales que había apoyado a Castro.

Menos famoso fue el caso de la persecución al cantante y compositor Frank Porcel, autor de En busca de una nueva flor, que fue el himno del Festival Mundial de la Juventud, en 1978 y de esplendidas canciones como Diario, una hermosa canción que interpretó Nacha Guevara y Amaury Pérez. Porcel fue perseguido y acosado por los integrantes de la nueva trova, con Silvio Rodríguez a la cabeza y otros personajes como Virulo, que reside hace años en México y Amaury Pérez. Porcel vivió encerrado y sin trabajo durante 9 años hasta que se le permitió salir de Cuba.

Castro construyó un lumpen-socialismo, después de realizar innumerables proyectos que fracasaron, de destruir la economía del país y plantear absurdos como el proyecto de los 10 millones de toneladas de azúcar o la creación genética de una vaca lechera.

Vivir de la URSS lo llevó a enviar a miles de cubanos a una guerra absurda en Angola y apoyar a grupos guerrilleros en otras partes del mundo.

Un tipo seductor, ha logrado que los mexicanos que le apoyan olviden la traición a Cuauhtémoc Cárdenas al venir a México para avalar y aplaudir el fraude electoral de Carlos Salinas de Gortari en 1988.

Pero hoy, 56 años de revolución, sin la URSS y sin el petróleo de Venezuela tienen en la oscuridad, literal, a Cuba.

Castro, no lo hizo sólo, por supuesto, fundó un régimen corporativista, al estilo del fascismo italiano, con cédulas calle por calle: los terroríficos Comités de Defensa de la Revolución, convertidos en chivatones, como en los tiempos de la Santa Inquisición.

Ah, pero además, tuvo sus cantantes de gesta, como Carlos Puebla cuyas letras panfletarias justificaban todo; o el diputado Silvio Rodríguez que hace unas semanas, de manera ridícula, apareció solicitando un fusil (sin embargo, su hijo Silvito el Libre, con gran dignidad ha cantado críticas a la dictadura).

Este 13 de agosto se cumple un siglo de su nacimiento y el mundo comunista, lo que queda de ello, se han volcado a festejar.

Es paradójico, mientras la otrora hermosa Habana, hoy convertida en un muladar, reúne a militantes comunistas de todo el mundo, con banquetes y brindis, la población cubana sufre una situación completamente desoladora y sin nada que comer.

Y mientras Taibo II “lleva la luz”, con su colección publicada en el FCE, los cubanos no pueden leer por falta de energía eléctrica y vivir en la tinieblas

Si bien, todo el enamoramiento hacía Castro comenzó con el libro Cuba para principiantes, casi nadie leyó Lástima de Cuba: El grandioso fracaso de los hermanos Castro, libro de Rius, publicado en 1994, hace treinta años cuando las cosas estaban muy lejos aún, de la tragedia de hoy.

Autor


https://etcetera.com.mx/opinion/mal-cien-anos-centenario-castro/










viernes, 7 de agosto de 2026

Posada en España, en 2015. Palabras de Pablo Raphael






El 20 de noviembre de 2014, se inauguró en el Instituto de México en España (IME) la exposición Posada. Fantasías, calveras y vida cotidiana, que tuvo un enorme éxito; antes se había presentado en el puerto de Cádiz y después se presentó en Alcalá de Henares. Gracias a la Centro de Estudios Mexicanos UNAM-España se publicó un libro con el mismo título de la muestra, por Turpin Editores.

El día de la inauguración de la muestra, el escritor Pablo Raphael, que entonces era Director del Instituto de México en España y Consejero Cultural de la Embajada leyó un texto que recién reencontré y quiero compartirselos:


"No es cosa fácil rastrear el origen de lo que llamamos “identidad nacional”. Si bien Samuel Ramos u Octavio Paz hicieron las grandes radiografías del México en formación y del país manifestándose en su vida pluricultural, en sus orígenes mestizos, en sus raíces prehispánicas y en sus dones o traumas, lo cierto es que en pocas ocasiones la especialización toca una fibra en el mismo sentido y desvela la verdad de una forma tan generosa. Agustín Sánchez González ha sido capaz de seguir un nervio nodal de nuestra identidad y, en el mismo sentido, ha sido capaz de descubrir en toda su dimensión el tamaño y poder de influencia de José Guadalupe Posada. Si los intelectuales han sido capaces de dar respuesta y explicación a los grandes problemas nacionales, Posada creo las preguntas y construyó el imaginario con que hoy se entiende esa identidad nacional. Su capacidad para conectar con la sociedad no sólo tiene que ver con sus temas y grabados más conocidos, sino con el modo en que puso el arte al servicio y voz del mundo mexicano. Lo hizo a través del diseño, de la estampa, la edición, el trazado de juegos infantiles, del retrato y la caricatura. Lo hizo desde la sencillez y la genialidad. La inmortalidad de Posada está en desentenderse de ella y entregar su cuerpo y arte al olvido de la multitud sin fin ninguno, pero con la consecuencia inequívoca de lo que produjo: convertirse en el alma y código genético de eso que llamamos “lo mexicano”. 

Si Diego Rivera lo redescubrió para el Siglo XX, la colección y los ensayos de Agustín Sánchez nos lo han devuelto completo".

Pablo Raphael

Director del Instituto de México en España

y Consejero Cultural de la Embajada

martes, 4 de agosto de 2026

Un Renacimiento


Uno de los periodos de la historia que más aprecio es el Renacimiento. Tal vez por eso lo pienso para evocar una historia personal.

Hoy, hace tres meses dejé el hospital, tras 28 días de estar en cama, con tres cirugías.

Fue rudo, difícil.

Mientras reconocía la luz del día, apenas salía del hospital a bordo del auto de mi hermano, todo me parecía extraño, brillante. 

Una furtiva lágrima asomó mientras escuchaba a Serrat.

Tras tres meses de estar encerrado en un espacio lúgubre, inmovilizado por sondas en todas partes del cuerpo, me sentía extraño, débil, como nunca.

Han pasado 90 días de ello.

Añoraba volver a casa, sentarme en mi escritorio y volver a escribir, como cotidianamente hago hace medio siglo.

No fue así. La pantalla apenas se iluminó y no pude hacer nada. Es más, ni siquiera podía estar sentado un largo rato.

Miré mi maceta con la “cuna de Moisés” alicaída, casi tanto como yo, o tal vez más. Fui a ponerle agua, poca, y desde ese día traté de alimentarla, al tiempo que mi mujer y mi hijo hacían lo mismo conmigo: apapacharme, quererme, creo que más que nunca lo mismo que yo, a las dos, mis ángeles de la guarda, 

Han pasado tres meses.

He vuelto a escribir, ahora mismo lo hago; comienzo a recuperar mi vida, a comprender de otra forma la existencia y a valorar más lo que tengo.

Le he pedido a mi hijo me tome una foto con la maceta hermosa: se encuentra hermosa, con dos flores, resplandeciente, ha vuelto a brillar y ello me pone muy contento.

Es, lo digo en verdad, un renacimiento


domingo, 2 de agosto de 2026

Terribilisimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el s XIX

 En diciembre de 2007 apareció, en la Revista Contenido, el libro condensando Terribilisimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el siglo XIX , escrito por mí y publicado por Ediciones B. Por esas cosas raras de las editoriales, cuando Ediciones B fue vendida a Random, se reeditó con el título Crímenes y horrores en el México del siglo XIX, en 2017. Ambas ediciones, están agotadas.






 

jueves, 23 de julio de 2026

Entre la felicidad y la frustración sólo hay una barrera: La burocracia.

 Entre la felicidad y la frustración sólo hay una barrera: La burocracia.

Después de meses, por enfermedad, volvía a visitar a mi amada biblioteca nacional. 

Vivir sin horario, ni fecha en el calendario, desde que me jubilé y me libré del INBAL, genera complejos tiempos, sobre todo cuando debí  vivir en cama, semanas enteras.

La recuperación ha sido lenta.

El proceso de reinserción a la vida cotidiana y normal, ha sido sin prisa, pero sin pausa.

Pero, eso ya pasó.

No me enteré de que la UNAM estaba de vacaciones.

El estacionamiento de la Biblioteca, en el Centro Cultural Universitario, estaba medio lleno, las puertas del edificio abiertas de par en par y tres personas en la entrada, en recepción, como cotidianamente están.

Me tomé una foto, me sentí feliz pero…


Apenas crucé la puerta, me dijeron que no había servicio.

Pregunté por mi amigo investigador Javier Ruiz y, dijeron, todos están de vacaciones.

Resignado, me retiraba no sin antes de pedir permiso para ingresar al baño, la respuesta, casi en coro, por el trío: no se puede.


Mi cara cuestionó: están en reparación, alguno respondió. Hay diez baños, por lo menos.

Desde hace más de medio siglo, soy un antiquísimo miembro de la UNAM,  como alumno y como profesor; visitante asiduo de la biblioteca, participante en innumerables actos académicos realizadas por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, de quien depende nuestra Biblioteca (por cierto, este año a pesar de estar anunciado para hablar de los 200 años de la caricatura en México, no pude participar, por estar hospitalizado).

 Ante la prohibición de pasar al  baño, les expresé, con un dejo de molestia, que era muy poca su solidaridad.

No tenía ganas ni fuerzas para pelear o exigir, como en otro momento hubiera hecho.

Lo sigo pensando.

Valdría la pena que las autoridades de la UNAM, sensibilizaran a su personal.

Total, como decía el entrañable Armando Ramírez: que tanto es tantito.

domingo, 12 de julio de 2026

5 Razones porque México no gana la Copa Mundial de Fut

1. Dice Toño Garci: "El Ulama (juego de pelota prehispánico), siempre terminaba con un asesinato, si ganabas te sacrificaban pero era un honor y si perdías también te mataban, pero era una deshonra. Creo que eso pegó fuerte en los mexicanos y por eso siempre fallamos los penales, a la final sabes que lo metas o lo falles te van a “matar”.

2. Nos vendieron la idea de que somos aztecas. Una mentira más del poder. Lo cierto es que al asumirnos como tales, siempre nos va mal. Cuando un jugador llevaba la pelota, su contrincante le decía Haste cabrón, haste cabrón, hasteca...

3, Ni siquiera MORENA fue capaz de crear una liga sólida deportiva, a pesar de la corrución de personajes como René Bejarano quien tenía sus ligas de billetes y no de futbol.

4. Ningún mexicano ha dirigido la FIFA y, por tanto, no ha tenido chance de corromper arbitros. 

5. Cuando el tricolor priismo se transformó en MORENA, cambiaron la camiseta verde y los Ratones dejaron ese color por el espantoso guinda con los demagogicos dibujos prehispánicos y fueron eliminados luego luego. 


Sólo escuchamos a CriCri

 En cada aniversario de la sección cultural de el periódico El Financiero, su editor, Víctor Roura, convocaba a colaboradores a escribir sobre un tema. 

El 8 de agosto de 1997,  el tema fue ¿Qué música escuchas? Mateo, mi hijo recién había nacido un par de años atrás y esto escribí.


Sólo escuchamos a Cri Cri


Desde que nació Mateo, hace dos años y medio, sólo escuchamos a Cri Cri.

Ello tiene su gracia, los cuentos narra-dos por Manuel Bernal son una reflexión de don Gabilondo en torno a la vida y sus cosas.

Los consejos de Periquín -hacer las cosas sin prisa pero sin pausa-, las can- ciones de lucha de clases, como "El jicote aguamielero"; las protestas de la patita; la historia del osito barbudo y barrigón, y tantas otras, rememoran una infancia cada vez más lejana.

Cri Cri, en versiones de Eugenia León y de Flavio, para variar de las originales, suenan y resuenan, obsesivamente, en casa.

Es curioso, sólo Mecano logra acallar las protestas de Mateo cuando no suena Cri Cri.

Quedan para las noches y su silencio Michel Camilo o Cachao, héroes maravillosos del piano y el bajo que complementan el peculiar sonido de don Francisco Gabilondo Soler, el mismo que escuchaba cuando era niño.

viernes, 10 de julio de 2026

¡Quiero engordar!

 


Como siempre, en contra de las tendencias de las masas, que piden un cuerpo delgado, yo quiero engordar.

Perder catorce kilos, ahora lo sé, es muy normal después de una cirugía; con mayor razón, cuando padeces tres cirugías en menos de un mes.

Mi escaso guardarropa es inútil. 

Nada me queda. 

Mi saco favorito podría parecer al que usaba Clavillazo.

Nunca he sido delgado, mis formas circulares son de origen. Tampoco padecí jamás de una obesidad escandalosa, que fuera propicio para el pitorreo o para el bullyng, como dicen los preposmodernos.

Pero si, era pasadito un poco de peso (y de lanza).

Aun, hace un año, el cardiólogo recomendó bajar unos cinco kilos. Pensé en mis largas caminatas en Madrid o en París que provocan, a pesar de las grandiosas comidas, una baja de peso, invariablemente.

No quisiera ser modelo de Botero, pero me urge aumentar unos kilitos para no comprar ropa que, después, no me quedará.

Mi alimentación es muy buena, camino a diario pero... no sé cómo recuperar mi saco preferido, mis guayaberas, mis pantalones de mezclilla; ahora uso puros pants deportivos, cuando prefiero los pantalones de Portales, mi barrio querido.

Miro mis fotos de hace medio siglo, cuando creía estar gordito y, oh, no lo estoy. 

Claro, en la adolescencia uno cree estar en lo peor. No tengo muchas fotos de esa época, pero me veo como un chico de peso normal.

Hoy quisiera estar así, pero no sé bien cómo hacer.

Tampoco puedo comer en exceso, ni cualquier cosa, no explicaré por qué.

En unos meses más, volveré a la báscula.

Bueno, el espejo no miente ni mi saco de cuadritos con parches en los codos, cual si fuera intelectual del Parnaso (la exllibrería de Coyoacán)

Ahora a comer.

Una leyenda sobre la seguridad industrial (segunda parte)

Encontré la revista
Colonial en marcha, de la empresa de dulces y chocolates La Colonial, donde rescata la nota acerca d ela Semana de Seguridad en donde, ya mencioné, obtuve el primer lugar. 
Fue el 8 de septiembre de 1977, hace apenas 49 años.

Por cierto, en esta revista publiqué, también, varios textos. O sea, llevo casi medio siglo jugando con las palabras





martes, 7 de julio de 2026

Cartón del mes: Santiago Hernández No. 117/ mayo 2018

 El 12 de octubre de 1871, Benito Juárez fue declarado presidente, después de las elecciones celebradas ese año, aunque el malestar de la opinión pública con la clase política era tal que La Orquesta, quizá la más importante revista de humor gráfico en nuestra historia, había comentado un año antes: "La candidatura de D. Sebastián Lerdo para presidente de la República nos parece tan mala como la de D. Benito Juárez, o tal vez peor, porque creemos que la mayor parte de lo que pasa, ha pasado y pasará en el curato, se debe y deberá tanto al uno como al otro y por consiguiente La Orquesta, primero daria su voto al Papa, que al cura o al vicario".

Esta espléndida caricatura de Santiago Hernández es un fiel retrato de esa declaración. 

Ambos politicos se miran frente a frente, arriba de la leyenda: "Con cualquiera de los dos, el porvenir de la patria es el mismo".


No hay mal que dure 100 años. El centenario de Castro

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