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jueves, 15 de octubre de 2026

Petróleo Negro como el Humor

 


En 2007 participé en algunos números de un suplemento llamado PETROLEUM, que se encartaba en el periódico Reforma. No recuerdo si fueron tres o cuatro números. Este fue el número 2, publicado el 30 de abril de 2007. ¡Hace casi veinte años!



 Petróleo Negro

como el Humor

 

Los mexicanos padecemos el síndrome de Pedro Infante. En una de las escenas de la película ATÁ (o toda máquina, Ismael Rodríguez, 1951), tras un terrible accidente, Pedro le pregunta a Luis Aguilar: “¿Le duele?”; “Nomás cuando me río”, responde Aguilar. “Entonces le voy a contar muchos chistes”, contesta el único héroe a la altura del séptimo arte.

Solemnes o no, durante cada crisis o ante serios problemas nacionales o mundiales, es costumbre con un chiste o una caricatura.

Curiosos, inclusive, como Ramón López Velarde, uno de nuestros grandes poetas, advirtió: “El Niño Dios te escribió un establo / y los veneros de petróleo el diablo”, como una broma de humor negro.

Son famosos los cartones de Rogelio Naranjo en contra del derroche petrolero del presidente José López Portillo en cuyo gobierno (1976-1982) se vivió una bonanza petrolera, la cual hizo afirmar a este político que había que irse acostumbrando a la riqueza. Sin embargo, el país terminó en una de las grandes crisis cuyos efectos aún padecemos.

Esta historia de bonanza generó una de las frases cómicas que marcó ese gobierno, cuando señaló: “Defenderé el peso como un perro”. A los pocos días la devaluación llegó a límites insospechados.

La crítica incisiva de Naranjo tuvo un impacto fundamental en la ruptura del sistema presidencialista mexicano. Sus caricaturas a presidentes desde Luis Echeverría hasta Vicente Fox, pasando por los otros tres, sensibilizaron a la sociedad en la necesidad de modificar el sistema autoritario y presidencial de nuestro país.

Otra manera de humor se dio en 1989 cuando Carlos Salinas de Gortari en uno de sus primeros actos de gobierno encarceló a La Quina, el líder moral del sindicato petrolero. Palillo, uno de nuestros legendarios cómicos de carpa, aprovechó para montar una obra llamada Presidente sin quina.

Desde 2005, el gobierno de Campeche, a través de su Instituto de Cultura, ha convocado a uno de los pocos premios existentes de caricatura: el Concurso Nacional de Caricatura “Domingo Pérez Piña”, que en su primera edición tuvo como tema “Petróleo y medio ambiente”.

La justificación para ello, además de promover y valorar la caricatura, consistió en señalar que el estado de Campeche aporta 70 por ciento de la producción nacional de este hidrocarburo.

Participaron más de 40 moneros de todo el país, mostrando que la caricatura mexicana goza de buena salud. Los tres primeros lugares los ocuparon Art (Arturo Valentín Paz), Davico (David Contreras) y Yimaya (Adán Vite Maya), respectivamente. Algo que caracteriza a este trío es la calidad y limpieza de su obra. El trabajo de Art, un óleo que muestra la contaminación a los animales, bañados en petróleo, con un título elocuente: Derivado del petróleo. Davico, en tinta, dibuja un esqueleto de pescado, cuya columna vertebral está compuesta por barriles de petróleo. Por su parte, Yimaya muestra a un patito que no era feo.

La crítica a la contaminación ambiental es, sin duda, una necesidad; nadie ignora que el petróleo tiene una importancia vital en nuestra economía, pero ha generado accidentes que han roto con el equilibrio ecológico y eso, por supuesto, no es ningún chiste.



 

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