En 2007 participé en algunos números de
un suplemento llamado PETROLEUM, que se encartaba en el periódico Reforma. No recuerdo si fueron tres o
cuatro números. Este fue el número 2, publicado el 30 de abril de 2007. ¡Hace
casi veinte años!
como el Humor
Los mexicanos padecemos el síndrome de
Pedro Infante. En una de las escenas de la película ATÁ (o toda máquina, Ismael
Rodríguez, 1951), tras un terrible accidente, Pedro le pregunta a Luis Aguilar:
“¿Le duele?”; “Nomás cuando me río”, responde Aguilar. “Entonces le voy a
contar muchos chistes”, contesta el único héroe a la altura del séptimo arte.
Solemnes o no, durante
cada crisis o ante serios problemas nacionales o mundiales, es costumbre con un
chiste o una caricatura.
Curiosos, inclusive,
como Ramón López Velarde, uno de nuestros grandes poetas, advirtió: “El Niño
Dios te escribió un establo / y los veneros de petróleo el diablo”, como una
broma de humor negro.
Son famosos los
cartones de Rogelio Naranjo en contra del derroche petrolero del presidente
José López Portillo en cuyo gobierno (1976-1982) se vivió una bonanza
petrolera, la cual hizo afirmar a este político que había que irse
acostumbrando a la riqueza. Sin embargo, el país terminó en una de las grandes
crisis cuyos efectos aún padecemos.
Esta historia de
bonanza generó una de las frases cómicas que marcó ese gobierno, cuando señaló:
“Defenderé el peso como un perro”. A los pocos días la devaluación llegó a
límites insospechados.
La crítica incisiva
de Naranjo tuvo un impacto fundamental en la ruptura del sistema
presidencialista mexicano. Sus caricaturas a presidentes desde Luis Echeverría
hasta Vicente Fox, pasando por los otros tres, sensibilizaron a la sociedad en
la necesidad de modificar el sistema autoritario y presidencial de nuestro país.
Otra manera de humor
se dio en 1989 cuando Carlos Salinas de Gortari en uno de sus primeros actos de
gobierno encarceló a La Quina, el líder moral del sindicato petrolero. Palillo,
uno de nuestros legendarios cómicos de carpa, aprovechó para montar una obra
llamada Presidente sin quina.
Desde 2005, el
gobierno de Campeche, a través de su Instituto de Cultura, ha convocado a uno
de los pocos premios existentes de caricatura: el Concurso Nacional de
Caricatura “Domingo Pérez Piña”, que en su primera edición tuvo como tema
“Petróleo y medio ambiente”.
La justificación para
ello, además de promover y valorar la caricatura, consistió en señalar que el
estado de Campeche aporta 70 por ciento de la producción nacional de este hidrocarburo.
Participaron más de
40 moneros de todo el país, mostrando que la caricatura mexicana goza de buena
salud. Los tres primeros lugares los ocuparon Art (Arturo Valentín Paz), Davico
(David Contreras) y Yimaya (Adán Vite Maya), respectivamente. Algo que
caracteriza a este trío es la calidad y limpieza de su obra. El trabajo de Art,
un óleo que muestra la contaminación a los animales, bañados en petróleo, con
un título elocuente: Derivado del petróleo. Davico, en tinta, dibuja un
esqueleto de pescado, cuya columna vertebral está compuesta por barriles de
petróleo. Por su parte, Yimaya muestra a un patito que no era feo.
La crítica a la
contaminación ambiental es, sin duda, una necesidad; nadie ignora que el
petróleo tiene una importancia vital en nuestra economía, pero ha generado
accidentes que han roto con el equilibrio ecológico y eso, por supuesto, no es
ningún chiste.


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