Cronista de guardia
Patadas por todas partes
Por Agustín Sánchez González
El futbol es un deporte esencial para los mexicanos de nuestro tiempo. El concreto y el chapopote, por suerte, todavía no arrasan con todas las canchas deportivas, aunque cada día hay menos en la ciudad.
Campos de futbol, como los que existían en los camellones
de la avenida de los Cien Metros, por decir "un solo ejemplo, fueron
destruidos y su lugar lo ocupa hoy día el Metro.
Sábados y domingos, uno puede encontrarse, en el Metro,
los autobuses y los peseros, a grupos de hombres de todas las edades con sus
playeras de colores, que a veces semejan a los grandes equipos 0, simplemente,
con playera blanca.
En estos dias lluviosos, se suben a la pesera llenos de
lodo pues, como los carteros, los futbolistas llaneros no se detienen ante
nada.
El futbol es una forma de vida para miles de chilangos
que juegan, van a ver jugar y, los más, desde su casa, frente a la televisión y
a un par de ‘‘caguamas”, se enfrentan al “juego del hombre”, como lo bautizó Ángel
Fernández hace arios. Los que se sienten Hugo SANCHEZ o Luis García, llevan en
sus mochilas una o dos cervezas para la cruda, para celebrar el triunfo, la derrota
o el empate, para el caso es lo mismo. No falta el que sufre por la cruda del
día anterior pero, cumplidor, asi juegan y así se la juegan.
Y en las patadas, muchos de ellos, encuentran su razón
de ser. Allí descargan sus frustraciones y odios. El domingo pasaba por la
calzada del Toro, fuera de donde quedan los campos de entrenamiento del América.
El trafico rumbo a Tlalpan estaba detenido. No, no era que salían los jugadores
profesionales, sino que los llaneros, sudorosos, llenos de lodo y tierra, se liaban
a golpes en una riña colectiva.
Las patadas y puñetazos salían por todas partes. Algunos
buscaban detenerlos, los niños y las mujeres, esposas e hijos de los
futboleros, gritaban asustados; otros corrían, la sangre brotaba; cuando por
otro lado brotaba otro.
Más que futbol, parecía una lucha libre de todos contra
todos. Los imitadores de Zague, semejaban, más bien, del “Vampiro’’ canadiense.
El deporte de las patadas nunca tuvo mejor acepción. ¡Lástima que no vi ningún
gol y si varios nocauts!

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