Hoy nadie sabe, ni creo que
les importe, la existencia de un personaje fundamental para el control político
mexicano. El autoritarismo priista, tuvo en el control sindical un baluarte.
En 1991 publiqué Fidel.
Una historia de poder, por Editorial
Planeta en su colección Espejo de México. No existía, hasta
entonces, ninguna biografía dedicado a este hombre que fue capaz de tener bajo
su férula a millones de trabajadores.
Vendí más de veinte mil ejemplares, en cuatro ediciones. El libro tuvo buen impacto en los medios, fue presentado por Carlos Monsiváis a quien no conocía y un día me paré en su casa a pedirle presentara el libro y, ante el azoro de medio mundo, si fue, si estuvo presente, a pesar de la fama que cargaba de nunca ir a ninguna de las miles de presentaciones y conferencia en que era anunciado y por lo que se ganó el mote de Porsiváis.
Pero un factor mportante para una parte de esos veinte mil vendidos fue un maravilloso error de Jacobo Zabludowsky que, en aquellos años, 1991, tenía un noticiero, 24 horas, visto por medio México y por el otro medio, también.
En el noticiero, solía comentar libros y una querida
amiga le llevó mi ejemplar y lo comentó una noche, en apenas un minuto. Antes
de irse al corte, dijo: Fidel Castro. Una historia de poder.
Pasaron innumerables anuncios y al regresar del corte, mi
libro estaba en la pantalla y JZ aclarando: "Como pueden ver no es
Fidel Castro, es Fidel Velázquez. Una historia de poder”. Y continuó la
transmisión.
Al día siguiente en todos los Sanborns y en todas
las librería se terminó el libro y ese y los siguiente días, quien me conocía
comentaba que había visto el error de Zabludovsky y yo feliz pues a partir de
ese libro, y un poco de ese momento, comencé una exitosa carrera editorial.



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