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viernes, 30 de enero de 2026

Fidel. Una historia de poder

 

Hoy nadie sabe, ni creo que les importe, la existencia de un personaje fundamental para el control político mexicano. El autoritarismo priista, tuvo en el control sindical un baluarte.

En 1991 publiqué Fidel. Una historia de poder, por Editorial Planeta en su colección Espejo de México. No existía, hasta entonces, ninguna biografía dedicado a este hombre que fue capaz de tener bajo su férula a millones de trabajadores.


Vendí más de veinte mil ejemplares, en cuatro ediciones. El libro tuvo buen impacto en los medios, fue presentado por Carlos Monsiváis a quien no conocía y un día me paré en su casa a pedirle presentara el libro y, ante el azoro de medio mundo, si fue, si estuvo presente, a pesar de la fama que cargaba de nunca ir a ninguna de las miles de presentaciones y conferencia en que era anunciado y por lo que se ganó el mote de Porsiváis.


Pero un factor mportante para una parte de esos veinte mil vendidos fue un maravilloso error de Jacobo Zabludowsky que, en aquellos años, 1991, tenía un noticiero, 24 horas, visto por medio México y por el otro medio, también.

En el noticiero, solía comentar libros y una querida amiga le llevó mi ejemplar y lo comentó una noche, en apenas un minuto. Antes de irse al corte, dijo: Fidel Castro. Una historia de poder.









Pasaron innumerables anuncios y al regresar del corte, mi libro estaba en la pantalla y JZ aclarando: "Como pueden ver no es Fidel Castro, es Fidel Velázquez. Una historia de poder”. Y continuó la transmisión. 

Al día siguiente en todos los Sanborns y en todas las librería se terminó el libro y ese y los siguiente días, quien me conocía comentaba que había visto el error de Zabludovsky y yo feliz pues a partir de ese libro, y un poco de ese momento, comencé una exitosa carrera editorial.


jueves, 22 de enero de 2026

SEMANA INGLESA EN EL METRO (Crónicas)/ Segunda y última parte

 






SEMANA INGLESA EN EL METRO (Crónicas)

 Después de un año de jubilado, decidí comenzar una limpia de papeles burocráticos. Los malditos informes trimestales, semestrales, anuales, las cartas de peticiones, permisos, etcétera.

Enmedio del absurdo papeleo, encontré consas maravillosas: un montón de historías que ni recordaba; encontré un diploma de un Premio, segundo lugar, del Concurso Bernal Díaz del Castillo, sobre crónicas de la ciudad de México. 

Debí hurgar en mis archivos digitales para encontrar que el libro que presenté se llama: La vida es como el Metro, el galardón, dinero en efectivo ypublicación (que nunca se hizo), fue otorgado por la Sceretaría de Cultura del entonces DF, y el Consejo de la Crónica.

Un día de estos lo revisaré y lo subiré a Amazón; en una de esas, mis diecisocho lectores los compran, jajaja.

Lo bueno, es que el Metro publicó un pequeño libro  que les comparto en dos partes. En la portada, me siento orgullos de estar al lado de uno de los más grandes escritores universales: José Emilio Pacheco.






lunes, 19 de enero de 2026

(Posada) Agustín Sánchez nos lo han devuelto completo.

En 2014 presente una exposición en tres ciudades españolas: Cádiz, Alcalá y Madrid. En esta hermosa ciudad, la muestra se realizó en nuestra Embajada, con el apoyo de diversas instituciones, pero sobre todo por la UNAM, que estrenaba así su Centro de Estudios Mexicano, que coeditó mi libro José Guadalupe Posada, Fantasías, calaveras y vida cotidiana.

Fue un gran experiencia que se coronó al escuchar este texto del escritor  Pablo Rafael de la Madrid, entonces Director del Instituto de México en España.

Lo acabode encontrar, se los comparto.


 


No es cosa fácil rastrear el origen de lo que llamamos “identidad nacional”. Si bien Samuel Ramos u Octavio Paz hicieron las grandes radiografías del México en formación y del país manifestándose en su vida pluricultural, en sus orígenes mestizos, en sus raíces prehispánicas y en sus dones o traumas, lo cierto es que en pocas ocasiones la especialización toca una fibra en el mismo sentido y desvela la verdad de una forma tan generosa. Agustín Sánchez González ha sido capaz de seguir un nervio nodal de nuestra identidad y, en el mismo sentido, ha sido capaz de descubrir en toda su dimensión el tamaño y poder de influencia de José Guadalupe Posada. Si los intelectuales han sido capaces de dar respuesta y explicación a los grandes problemas nacionales, Posada creo las preguntas y construyó el imaginario con que hoy se entiende esa identidad nacional. Su capacidad para conectar con la sociedad no sólo tiene que ver con sus temas y grabados más conocidos, sino con el modo en que puso el arte al servicio y voz del mundo mexicano. Lo hizo a través del diseño, de la estampa, la edición, el trazado de juegos infantiles, del retrato y la caricatura. Lo hizo desde la sencillez y la genialidad. La inmortalidad de Posada está en desentenderse de ella y entregar su cuerpo y arte al olvido de la multitud sin fin ninguno, pero con la consecuencia inequívoca de lo que produjo: convertirse en el alma y código genético de eso que llamamos “lo mexicano”.  Si Diego Rivera lo redescubrió para el Siglo XX, la colección y los ensayos de Agustín Sánchez nos lo han devuelto completo.

jueves, 1 de enero de 2026

Los caminos del humor

 Feliz de empezar el año con un artículo sobre censura y humor, al lado de los más grandes moneros de este país






Uderzo y la inmortalidad de Astérix

 Una de las primeras víctimas del COVI fue Alberto Uderzo, uno de los creadores del genial Astérix, apareció el 29 de mazro de 2020. Hace ap...