lunes, 13 de abril de 2020

Teodoro Montes: de Paso del norte a paso al cielo


Hace unos años me invitaron a Ciudad Juárez a montar una exposición dedicada a Memín. Al terminar la conferencia inaugural, se acercó una persona a quien no conocía, a invitarme a participar en unas Jornadas de Historia que celebraba un grupo de amigos, profesionista diversos, interesadas en la historia.
Esta importante agrupación, promotora de la historia, se llama Sociedad Paso del Norte y, por entonces, era dirigida por el profesor Teodoro Montes. 
Este es un grupo independiente, autónomo, que se mantiene gracias al esfuerzo y entusiasmo de todos sus miembros y que participan en la divulgación de la cultura, a través de un programa de radio, conferencias en escuelas de todos los niveles, un evento anual de conferencias y mesas redondas y que rescatan tanto la cultura nacional como la local. 
Participar con ellos fue una experiencia única.
Ávidos de conocimiento, entusiastas, afectuosos, me hicieron parte la sociedad. Me entregaron un reconocimiento, que para mí es uno de los más bellos que he recibido pues fue entregado por mis pares y, por si fuera poco, me invitaron a integrarme como miembro honorario, a la Sociedad Paso del Norte.
Entre este generoso grupo, el profe Teodoro y yo tuvimos un acercamiento e identidad muy grande, que nos convirtió en amigos.
Desde entonces, hablamos regularmente por teléfono y para mí era un gusto enorme hacerlo con el buen Teodoro, que siempre estaba lleno de actividades, de propuestas, de sueños, junto con esposa, la profesora Imelda tan entusiasta y generosa como él. 
He vuelto a Ciudad Juárez un par de veces y gracias a ello, nos encontramos de nuevo.
El año antepasado le pedí me llevara a conocer esa Ciudad Juárez tan de él y así lo hizo; pasamos un día maravilloso, luego comí con los colegas de la Sociedad Paso del Norte y me despedí, anhelando volver.
Hoy me enteré que la próxima vez que vuelva a Ciudad Juárez ya no lo veré y extrañaré su amable sonrisa, su entusiasmo, su conocimiento, su amor a la vida y a la historia.
No sé de cierto si existe el cielo, el infierno está en este mundo, pero si lo hay, me gustaría llegar ahí y encontrarme con mucha gente con la que me he cruzado en la vida y han dejado una huella imborrable, como el profesor Teodoro.
A la tristeza por estos días inéditos, se suma ese dolor por la partida de ese hombre bueno y generoso que un día conocí en Ciudad Juárez y al que, sin duda, no olvidaré jamás.

1 comentario:

Laura Montes dijo...

Agustin, es un honor que dedique este espacio a mi padre. De todo corazon, de parte de nuestra familia: MUCHAS GRACIAS. Siempre tendra a donde llegar a nuestra querida ciudad. Atte. Laura Montes

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