Historias de José Guadalupe Posada, notas de prensa, crónica literaria y periodística
Vistas de página en total
jueves, 22 de enero de 2026
SEMANA INGLESA EN EL METRO (Crónicas)
Después de un año de jubilado, decidí comenzar una limpia de papeles burocráticos. Los malditos informes trimestales, semestrales, anuales, las cartas de peticiones, permisos, etcétera.
Enmedio del absurdo papeleo, encontré consas maravillosas: un montón de historías que ni recordaba; encontré un diploma de un Premio, segundo lugar, del Concurso Bernal Díaz del Castillo, sobre crónicas de la ciudad de México.
Debí hurgar en mis archivos digitales para encontrar que el libro que presenté se llama: La vida es como el Metro, el galardón, dinero en efectivo ypublicación (que nunca se hizo), fue otorgado por la Sceretaría de Cultura del entonces DF, y el Consejo de la Crónica.
Un día de estos lo revisaré y lo subiré a Amazón; en una de esas, mis diecisocho lectores los compran, jajaja.
Lo bueno, es que el Metro publicó un pequeño libro que les comparto en dos partes. En la portada, me siento orgullos de estar al lado de uno de los más grandes escritores universales: José Emilio Pacheco.
lunes, 19 de enero de 2026
(Posada) Agustín Sánchez nos lo han devuelto completo.
En 2014 presente una exposición en tres ciudades españolas: Cádiz, Alcalá y Madrid. En esta hermosa ciudad, la muestra se realizó en nuestra Embajada, con el apoyo de diversas instituciones, pero sobre todo por la UNAM, que estrenaba así su Centro de Estudios Mexicano, que coeditó mi libro José Guadalupe Posada, Fantasías, calaveras y vida cotidiana.
Fue un gran experiencia que se coronó al escuchar este texto del escritor Pablo Rafael de la Madrid, entonces Director del Instituto de México en España.
Lo acabode encontrar, se los comparto.
No es cosa fácil rastrear el origen de lo que llamamos “identidad nacional”. Si bien Samuel Ramos u Octavio Paz hicieron las grandes radiografías del México en formación y del país manifestándose en su vida pluricultural, en sus orígenes mestizos, en sus raíces prehispánicas y en sus dones o traumas, lo cierto es que en pocas ocasiones la especialización toca una fibra en el mismo sentido y desvela la verdad de una forma tan generosa. Agustín Sánchez González ha sido capaz de seguir un nervio nodal de nuestra identidad y, en el mismo sentido, ha sido capaz de descubrir en toda su dimensión el tamaño y poder de influencia de José Guadalupe Posada. Si los intelectuales han sido capaces de dar respuesta y explicación a los grandes problemas nacionales, Posada creo las preguntas y construyó el imaginario con que hoy se entiende esa identidad nacional. Su capacidad para conectar con la sociedad no sólo tiene que ver con sus temas y grabados más conocidos, sino con el modo en que puso el arte al servicio y voz del mundo mexicano. Lo hizo a través del diseño, de la estampa, la edición, el trazado de juegos infantiles, del retrato y la caricatura. Lo hizo desde la sencillez y la genialidad. La inmortalidad de Posada está en desentenderse de ella y entregar su cuerpo y arte al olvido de la multitud sin fin ninguno, pero con la consecuencia inequívoca de lo que produjo: convertirse en el alma y código genético de eso que llamamos “lo mexicano”. Si Diego Rivera lo redescubrió para el Siglo XX, la colección y los ensayos de Agustín Sánchez nos lo han devuelto completo.
jueves, 1 de enero de 2026
Los caminos del humor
Feliz de empezar el año con un artículo sobre censura y humor, al lado de los más grandes moneros de este país
martes, 30 de diciembre de 2025
Picasso: mis regalos del 2025
Picasso: mis regalos del 2025
Antes de que se acabe el año, quiero contar otro
regalo antes de que quitar la última hoja del calendario.
Llegar a la tercera
juventud, tiene algunas gracias: la entrada gratis a museos, por ejemplo.
El Museo Reina Sofía, uno de
los grandes museos del mundo, ubicado en Madrid, una de las ciudad más hermosas
del universo, otorga entrada gratuita a personas como yo.
Y bueno, lo aproveché muy
bien.
Tres tardes de este año, lo
visité, como otras tantas ocasiones lo habían hecho y fue, debo decirlo, un
regalo más en mi vida.
Mirar el Guernica es tan
impresionante que los ojos no cesan de encontrar uno y mil detales más.
Pareciera que uno lo ha visto
ya, despues de estar ahí media docena de veces, en otras épocas, pero no es
así.
Cada momento de mi vida ha
sido una mirada diferente, inclusive en esos días de septiembre que repetí la
experiencia tres días seguidos.
La fortuna de que sea un
cuadro a gran escala, permita sortear a toda esa gente que sólo toma fotos con
el celular sin mirar nada, sólo para presumir que estuvo ahí, aunque nunca
estuvo, en realidad.
Encargado por Max Aub, director
de Bellas Artes, de la República Española, Picasso pintó esta maravilla de la
que dijo: “La pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un
instrumento de guerra ofensivo y defensivo contra el enemigo”
El Guernica es una de las
grandes obras que son patrimonio del mundo, una expresión que retrata, como
pocas obras, el mundo en que vivimos.
Monet: mis regalos del 2025
Monet: mis regalos del 2025
En medio de un mundo hostil, que mi país lo refleja de
manera excepcional, también tiene muchas cosas hermosas.
He visitado, por lo menos, media docena de veces París y jamás me había enterado de una de sus maravillas: Monet en el Museo Marmota, un edificio fuera de la isla y del circulo
donde se mueve todo en la Ciudad Luz, los distritos 5 y 6, o alejado de zonas como la Torre Eiffel o los Champs Elisee.
Mirar a Monet sin los
pesados turistas que sólo van a tomar fotos, sin mirar nada, sin apreciar las
maravillas que puede realizar seres humanos extraordinarios como Monet, fue una
experiencia única.
Pero antes de entrar a Monet,
debo decir que el Museo Marmota tiene una pésima museografía, un desorden donde
mezcla todo lo que un coleccionista reunió y quiere presumir, a pesar de muchas
maravillas que alberga en medio de ese caos, como las obras de Renoair, Manet y
Gauguin.
La circulación es tan mala,
y los informantes del Museo tan poco gentiles, que por poco y nos íbamos sin
visitar la parte de Monet. Fue gracias a que me asomé a la librería para ver
una escalera con una flecha perdida que decía Monet, como lo descubrí.
¡Y bueno!
Un regalo de la vida es
tener Impresión, sol naciente, para mi solito, como si estuviera en mi casa y
pudiera verlo hora y horas. Recuerdo una anécdota que contaba Eduardo Galeano del
niño que visita el mar por ver primero y le pide a su padre que le ayude a ver)
Debo volver algún día a
mirar a Monet.
Y por si fuera poco ese
regalo, unos días después vi, en la Cineteca, una película que cuenta una historia
que enlaza Impresión, con la Terminal de San Lázaro: Los colores del tiempo que dan vida a muchos de esos momentos
parisinos, de esta historia interminable que muestra que el mundo puede ser hermosoy que uno tiene la suerte de vivir, para contarlo.
domingo, 28 de diciembre de 2025
La Banda del Autómovil gris y el Premio Bernal Díaz del Castillo
Una nota que me recordó un premio de crónica que obtuve, en 2002: El segundo lugar del Premio Bernal Díaz del Castillo
México D.F. Domingo 13 de octubre de 2002
|
domingo, 21 de diciembre de 2025
Retrospectiva de Ettore Scola
En La Cineteca Nacional, este fin de 2025, está exhibiendo una Retrospectiva de Ettore Scola, uno de los grandes cineastas italianos, no se la pierdan. Buesquen la cartelera.
Hace unos años, cuando escribía en La Jornada, antes de que se convirtiera en un inmundo panfleto, publiqué la siguiente nota, el día que cumplió 70 años y la reproduje, cuando murió, hace casi once años.
martes, 19 de enero de 2016
Murió Ettore Scola, mi cineasta favorito
![]() |
| Un día especial |
Ha sido llamado El padre del cine silencioso; el cine es político, decía Ettore Scola cumple 70 años; sus películas, calificadas como una obra política de izquierdaAGUSTIN SANCHEZ GONZALEZ ESPECIAL
Quizá la década de los setenta fue su mejor tiempo. En nuestro país conocimos obras geniales como Nos amábamos tanto; Sucios, feos y malos y Un día especial.
Ettore Scola cumple 70 años este 10 de mayo y cabe recordar, entonces uno de los grandes creadores italianos. Nacido en 1931, en Treviso, Italia, se inició haciendo periodismo humorístico en el diarioMarco Aurelio, mientras estudiaba derecho en la Universidad de Roma.
![]() |
| Nos amábamos tanto |
En 1952, comenzó a participar en guiones y, asociado con Ruggero Maccari, pronto pasó a ser uno de los guionistas más famosos en materia de comedias. Durante muchos años participó como ayudante de dirección con grandes creadores como Dino Risi El estafador (1960); La marcha sobre Roma (1962) y con Antonio Pietrangeli: Adua y sus amigas (1960), La chica de Parma (1963) y Yo la conocía bien (1965).
En 1964 realizó su primera película: Se permettete parliamo di donne (Se permite hablar de mujeres); recientemente se estrenó en México La cena.La obra de Scola se enmarca en una crítica social no exenta de humor negro, como sucede con Sucios, feos y malos, premiada en Cannes, en 1976, en la categoría de mejor director. Aquí se cuenta la vida en los suburbios de Roma, donde se expresa a los olvidados de la tierra.
La plasticidad de la obra de Ettore Scola se muestra en la cinta, nominada para el Oscar, El baile, (1983) película donde el único lenguaje existente es esa actividad lúdica que mueve a todos los seres humanos. Scola ha sido llamado El padre del cine silencioso.
Su mirar hacia la sociedad ha sido siempre de un compromiso social. Su cine ha sido calificado como una obra política de izquierda. "El cine es político -opina el maestro- por su gran difusión, por su contacto con las masas, porque se dirige a un gran público".
![]() |
| Un día especial |
A pesar de su conceptualización política, Ettore Scola ha señalado que "Las películas pueden incitar a pensar y a soñar y contribuir a mejorar la vida, pero no cambian
En 1988 se estrenó una gran película que retrataba la destrucción del cine: Splendor,

jueves, 18 de diciembre de 2025
45 años: Italia, Egipto y Grecia
Hace 45 años, en estos días invernales, hice un viaje
maravilloso que me cambiaría la vida.
En la Facultad de Filosofía y
letras, donde cursaba el último semestre, convocaron aun curso vivo de arte en
esos tres países.
Yo acudía sólo los viernes, pues
cursaba la carrera en el Sistema Universidad Abierta que, presumo, fui su
primer egresado en la licenciatura en Historia; mientras, en las mañanas
trabajaba haciendo chocolates y Halls en La Colonial, una fábrica filial de
Chicle Adams.
Habíamos
construido un sindicato independiente con prestaciones inigualables. Un día nos
enteramos que cerrarían la fábrica y empezamos una campaña clandestina para
evitarlo. El otrora combativo Unomásuno
jugó un papel importante y la empresa decidió cerrar de todos modos, llevándose
la planta a Puebla, pero debió ceder ante las demandas y nos indemnizó con el 30% de lo
que marca la ley.
Yo,
que veía semana a semana los carteles y ni en sueños pensaba viajar, bajo esa
alternativa no lo pensé un segundo y me inscribí y partí con un grupo de
personas a las cuales era completamente ajeno pero que me ayudaron a
integrarme a ellos.
Recuerdo a una compañera de la facultad, que con toda amabilidad me sugirió llevar café, latas, etc., para no gastar pero, por intuición fui dejando las cosas en el camino, al igual que la media docena de libros que, ingenuo, pensaba leer.
Desde la primera noche en Roma, mientras todo el grupo se iba a cenar a una hostería, yo me quedé encerrado en el hotel abriendo una lata de atún hasta que me cayó el veinte que no era así y los alcancé en un sitio mágico, que nunca olvido, El Dameo Pataca.
Las
latas fueron dejadas una a una y el vino se convirtió en mi bebida favorita.
No
haré toda la historia. Sólo que conocía Florencia, Venecia, Roma, El Cairo, Luxor,
Abu Simbel, Atenas y sus islas.
Lloré a las seis de la tarde mientras veía caer el sol, sólo solo, sobre las pirámides de Guiza, mientras se escuchaban los cantos musulmanes y unos días atrás cuando miré muy cerquita la Piedad, de Miguel Angel, antes de que fuera encapsulada, tras el atentado que tuvo.
Hace
45 años mi vida cambió radicalmente.
![]() |
| Bajando de un barco en el Mar Egeo |
Dejé el sindicato, la fábrica, y empecé una nueva vida que muy pronto tuvo sus primeros frutos:un par de publicaciones en la Facultad de Filosofía y Letras, clases de historia en el CCH, un premio de literatura y su publicación en mi primer libro de cuentos, mi tesis que fue un best seller, con 20 mil ejempares vendidos, y luego en la prensa nacional.
Cuarenta y cinco años
viernes, 12 de diciembre de 2025
El señor Embajador
Este cuento apareció por primera vez en el
libro ¿El crimen como una de las bellas
artes?, una selección de cuentos, resultado del Certamen Nacional del mismo título, convocado por el Instituto de
Cultura de Coahuila, en 2004, donde obtuvo mención de honor.
El Señor Embajador
Agustín
Sánchez González
Camina despacio. Se pasea
por la Puerta del Sol, como si fuera un turista más. Pero no lo es. Es el señor
embajador.
Hace
una mueca y sonríe al mirar la imagen del único fantasma que ahora recorre el
mundo: la infalible eme amarilla, una
enorme letra, iluminada, que apenas permite vislumbrar al oso y el madroño,
símbolo de Madrid.
Saca
del bolsillo un Ducado y se lo pone en la boca, sin encenderlo. Revisa su
cazadora para tomar el mechero, como llaman por acá al encendedor.
Arabes,
africanos y españoles hablan a gritos en la Puerta del Sol. Anda perdido, o
queriéndose perder, entre la marea de madrileños y sudacas, aunque sin confundirse con éstos, pues, él es, y se
siente, un mexicano privilegiado.
“Es
una gloria efímera. Vivir es lo que importa”, piensa, mientras aspira placenteramente
su cigarro.
En
el Museo del Jamón, desde la barra, pide una caña y un pan con jamón serrano.
El mesero, flaco y con espejuelos, grita al cocinero: “Un chiquiiiito misto".
Los
jamones, en las alturas, esperan una o mil bocas. Eso es, realmente, el maná
del cielo. Mirar al techo es encontrarse un bodegón, un regalo de Dios.
Pide agua y el mesero recula:
“El agua es para las ranas, en
España se toma vino”.
Sonríe ante la ocurrencia y
pide un chato de vino.
Puede
pasar desapercibido en una ciudad así. Su país, a ocho mil kilómetros, algunas
veces le inquieta.
No
hay nada que se parezca a San Luis Potosí. Allá nació su padre, un hombre
bueno, casi héroe, casi víctima de un sistema al que sirvió como pocos.
Revisa
mentalmente la nota del periódico mexicano que recibió la tarde anterior, al
tiempo que toma un trago de su chato.
De
dónde habrán sacado que yo pueda aspirar a ser presidente o cuando menos
candidato de la oposición, si ni siquiera sé a ciencia cierta lo que sucede por
allá.
El
personaje que sueña, fue enviado al exilio dentro del más puro estilo de la
política mexicana: se le otorgó un nombramiento como embajador, luego de haber
manejado las finanzas de su país y enfrentarse, por ello, a quien a la postre
sería el candidato oficial, o sea, más tarde, al presidente de la república.
Un
hombre que perdió la vista muy joven, su padre, alguna vez apuntó, en una de
las tarjetas que escribió antes de morir: "¿quién dirá que no quiere ser
ya parte de lo que ha sido?".
Años
después, leyó a otro ciego, Jorge Luis Borges: "que la historia hubiera
copiado a la historia es pasmoso, pero que la historia copie a la literatura es
inconcebible".
Toma
con prisa un cortao y sale con rumbo
a la Plaza Mayor, internándose por las callejuelas que convergen en ella. Se
detiene frente a la estatua en bronce de Felipe III, emperador mediocre a quien
algunos historiadores definían como “poco rey para tanto reino”.
Tiene
tez morena, más bien bronceada, como la del interino aquél, el abogado
tamaulipeco, el presidente provisional que llegó a sustituir al general Alvaro
Obregón cuando éste fue asesinado.
Un
grupo de jóvenes, con el invariable cigarro en la boca, lo instalan en la
belleza de la vida: los ojos zarcos de una joven madrileña lo prenden.
"El
plan de tu vida es éste -le dijo una gitana en Sevilla-, si buscas el poder,
sólo encontrarás la muerte".
Su destino está escrito: él
sólo será lo que es. Él quiere vivir.
Una
de esas jóvenes, pelo largo y minifalda, hermosa en verdad, le pide una firma
para apoyar a ex adictos a la droga y a los enfermos de SIDA.
Su
mirada es tierna, triste y melancólica, aunque con un rayo de optimismo. El
señor embajador contempla la muerte en los ojos de la muchacha. Estampa su
nombre en una hoja llena de garabatos; entrega cinco mil pesetas y recibe, a
cambio, un poemario del colectivo, titulado: Vida para todos.
Hojea
el libro y confirma que debe seguir viviendo para leer a su padre quien, por
extrañas asociaciones, le recuerda al muerto de seis décadas atrás. El manco Obregón, el militar convertido en
político que por ambicioso murió asesinado meses antes de tomar posesión como
presidente; o tal vez -sonríe con malicia-, a tiempo de evitar otra larga y
costosa dictadura.
En
la Gran Vía toma un taxi para volver a casa.
Esa
noche sueña que vuela como un ángel y es embajador en un país llamado España;
un grupo de amigos le pide aceptar la candidatura a la presidencia de México;
de pronto se mira en el Zócalo dirigiendo un mensaje, entresacando citas del
discurso que su padre escribiera para el general Lázaro Cárdenas cuando se
realizó la expropiación petrolera, aquel inolvidable 18 de marzo del mismo año
en que nacía, muy cerca del centro histórico, en un edificio donde ahora,
paradójicamente, en la planta baja, luce una enorme eme amarilla que simboliza todo aquella que el no quisiera más para su
país.
Despierta
sudoroso cuando las imágenes se tornan pesadilla: observa pasar su féretro y se
entera, a través de un noticiero de televisión, que ha sido asesinado en plena
campaña electoral, cinco meses antes de las elecciones. Atisba un periódico que
muestra su rostro desfigurado, y se reconoce, a pesar del bigote.
A
partir de esa noche, la angustia se vuelve recurrente, al igual que el insomnio.
Ha llegado a soñar que su asesino no es descubierto. En medio de la pesadilla,
quiere gritar que él, antiguo embajador y hoy candidato, sabe quién es el
criminal; pero está muerto y no puede hablar, no puede denunciar a los autores.
En
esos días, recibe un paquete de libros publicados en México acerca del mismo
tema: el asesinato del único militar invicto, del gran triunfador de la
revolución mexicana, del general Álvaro Obregón.
Un emisario del poder ha sido
enviado a preguntar sobre los rumores acerca de su postulación; se los lleva
como un regalo, con recuerdos afectuosos de su jefe, el mandatario de la
Nación.
Tantos
muertos en un país con tanta vida.
Una
noche decide desmentir el rumor, aclarar que no pretende ser candidato de la
oposición, que desea continuar en el redil. Es un hombre institucional. Así lo
declara a la prensa de su país.
Días después regresa a México.
Ha sido invitado a ocupar una plaza de ministro de Relaciones Exteriores que el
señor presidente, su otrora enemigo político, le ha ofrecido en pago a su
institucionalidad.
Se instala en la torre del
ministerio. Todo ahí es historia. Los ventanales dan a la Plaza de las Tres
Culturas. Es un trabajo de trámite, tiene todo el tiempo del mundo para
solazarse con la historia, para encontrarse con la literatura.
Revisa
de nuevo la historia mexicana: en 1929, en un país sudamericano, otro embajador
es convencido por un grupo de amigos para ser candidato a la presidencia. Se llamaba Pascual Ortiz Rubio. Acepta,
retorna a México y el mismo día que toma posesión, sufre un atentado, apenas
dos años después del asesinato Obregón.
Toma
los dos volúmenes acerca de la historia de la revolución mexicana que escribió
su padre. Chorrean sangre. Son historias de muerte y de lucha por el poder.
De nuevo hay rumores. Hay
quienes dicen que sigue en pláticas con la oposición para encabezar un
movimiento disidente. El sabe que no es cierto, pero sólo él lo sabe. No bastan los desmentidos.
Su
inconsciente sigue machacando; continúan los sueños, los ojos de tristeza, el
insomnio, la vigilia.
Platica con sus amigos y a
todos les parece una locura sus temores.
-
En México nunca pasa nada -alguien le dice-, y cuando pasa, tampoco sucede
nada.
Retorna
a Madrid para entregar la embajada a su sucesor y aprovecha para tomar
vacaciones, disfrutar esa ciudad sin las presiones diplomáticas, caminar sus
calles, sus vías, su historia.
Una
mañana primaveral, muy temprano, aborda el metro y desciende en la estación
Gran Vía. Sale de ahí como autómata. Camina con lentitud rumbo a la Puerta del
Sol y mira la hora en el legendario reloj.
En México aún es de noche, "la penumbra, como decía su padre, es
una realidad".
Aquí,
muy lejos de aquellas tierras, la vida comienza.
Hace
semanas no sabe nada de su país, ha permanecido releyendo a Ortega y Gasset,
asumiendo una de sus máximas: "Yo soy yo y mi circunstancia".
Su padre, por supuesto, la
rechazaría, señalando, en cambio, la concepción marxista: "En última
instancia, el ser social determina la conciencia".
Sonríe
con tristeza, y también con alegría, al recordarlo. Siempre ha pensado que le
faltó tiempo para hablar con él, para discutir y conocer tantos y tantos
secretos de la misteriosa y veleidosa política mexicana.
Recorre
la calle Arenal, repitiendo los pasos de aquella mañana en que fue al Museo del
Jamón.
Los sueños, de nuevo; las visiones, otra vez.
Mientras
contempla la eme amarilla que recorre al mundo, muy cerca de la Puerta del Sol,
se encuentra de pronto frente a un quiosco de periódicos; en el diario El País alcanza a leer, en primera
plana: "Enorme conmoción: fue asesinado el candidato a la presidencia de
México".
miércoles, 10 de diciembre de 2025
Están verdes las uvas
"Están verdes las uvas"
Cartón del mes
Durante 1909 apareció el periódico México Nuevo, el cual pronto
se volvió soporte del Partido Antirreeleccionista y de Francisco I.
Madero. Las caricaturas presentadas en sus páginas eran parte de la
lucha contra la dictadura porfiriana. En este cartón, Álvaro Pruneda Jr.
se inspiró en la fábula de la zorra y las uvas (atribuida a Esopo)
para parodiar la vida política de uno de los personajes clave
dentro del gobierno de Porfirio Díaz: José Yves Limantour.
En la fábula, la zorra se rinde ante las complicaciones de alcanzar
las uvas y se convence de que no están maduras (aunque sí lo estaban),
por lo que, incluso si las alcanzara, no hubiera podido comerlas.
En este caso, la zorra luce la cara de Limantour y usa un collar
–cuyas iniciales (RF)
se refieren a la república francesa– encadenado a una caja de dinero, lo
que le impide alcanzar el fruto, es decir, la presidencia. Tal
imposibilidad se debía a que el secretario de Hacienda porfiriano
era originario de Francia, y la Constitución desde entonces sólo
permitía ejercer tal cargo a los nacidos en México.
lunes, 8 de diciembre de 2025
Cartón del mes: el último arrecife
Junto al último arrecife
El cartón del mes
En este cartón se representa a la Constitución de 1857 que, transportada por una balsa que simboliza el progreso, ha sorteado dos “arrecifes” (el golpe de Estado de Ignacio Comonfort y la guerra de intervención francesa). Entonces, la espera un tercer bloque (“política de conciliación”), alrededor del cual se aferra un reptil que encarna al clericalismo. Da la impresión de que, si la Constitución desea avanzar, deberá enfrentar no sólo al animal, sino también a un ejército armado con bayonetas y a clérigos cuyos bonetes flotan y sirven de contención.
Esta caricatura apareció en El Hijo del Ahuizote, fundado por Daniel
Cabrera en 1885 e inspirado en El Ahuizote (1874-1876). Se trataba
de un medio impreso que, mediante caricaturas y sátiras, cuestionaba
y se oponía al gobierno de Porfirio Díaz. Debido a su postura política, Cabrera fue encarcelado en múltiples ocasiones, por lo que, para que el semanario subsistiera, contó con la participación de los hermanos Flores Magón, quienes más adelante se harían cargo de dirigirlo.
Noviembre de 2025
-
El trabajo de un investigador se parece mucho al de un detective: hurgar lugares, sacar conclusiones, buscar documentos comprobatorios. E...
-
Caricatura de Silvia J. Medel. Del blog http://silviajmedel.blogspot.mx/2013/05/luis-de-gongora.html El amor es el amor. Maravilloso,...
-
Una de las series más hermosas que he visto, prácticamente desde el primer capítulo, es Cuéntame cómo pasó. El Capítulo 328, de esta sem...




















