jueves, 19 de octubre de 2017

Hace apenas un mes: 19 de septiembre de 2017


Ese desdichado y ahora inolvidable día, escribí en mi muro de fb tres textos que ahora recupero por acá, como parte de mi memoria de vida







I.
Hoy miré la muerte cerca.
Estaba en el piso 9 de la Torre del CNART y el movimiento brutal de la torre, el brinco que dio, fue de miedo; la zona donde estaba yo, pegado a los elevadores, parecía una lancha; después, la caída de plafones, la separación de muros y la caída de agua, supe después que eran los tinacos del piso 11, me hizo sentir y recordar la efímero de la vida.
Nunca tuve más miedo que entonces. La angustia, los ojos de mi esposa y de mis hijos los miré con una fuerza única, sentí su amor y pensé que sería el mejor recuerdo que tendría, empezaba a despedirme del mundo, cuando la pesadilla cesó. Como si despertara de un mal sueño, con el agua mojando los pisos y la bajada a toda velocidad por los nieve spisos de la escalera.
Estoy vivo y mi país también, pese a todo y con todo, este país merece cosas mejoras. Estoy vivo y estoy triste por toda la gente que murió y por todas aquellas que en este momento están en peligro y agradezco a toda la gente que ahora lucha por salvarlos.

II.

Después de la angustia del piso 9, bajé por mi auto al 
sótano oscuro del CNART, que estaba lleno de cables en el piso y con charcos de agua en varios sitios; me di fuerza para no llorar, aunque al salir a la calle lo hice, mientras manejaba gruesas lágrimas salían de mis ojos y pensaba que no sabía nada de Eleonora, ni de Magaly; fui volando a recoger a Mateo a su escuela en Narvarte. 


Tomé Plutarco y vi mucha gente con niños esperando tomar taxi y les di aventón y dejé de llorar; un niño que iba con la familia dijo que tuvo miedo y le dieron ganas de llorar. "Llora, le dije, es bueno, mira mis ojos, acabo de hacerlo".
Al llegar a la escuela de Mateo, recordé que habían salido a su práctica de campo y no estaban en el edificio.
Varios padres de otros chicos ya estaban ahí, con gran angustia.
La espera no duró mucho, por suerte, los vimos venir con gran tranquilidad y, angustiados, corrimos por ellos.
Mateo, con esa envidiable, a veces, inocencia preguntó ¿qué hay de comer? 
Para él fue fiesta, vino su abuela a quedarse a casa, pues la habían evacuado; compramos un pastel de postre y estuvo feliz, mientras la angustia y tristeza vivían en todos.
 Magaly que sufrió el temblor en casa con su madre, igual de angustiada por no saber de nosotros, y lo sufrió en serio, sonreía dulcemente diciendo: lo qué es la inocencia. (Mateo tiene síndrome de Down)

III.

Escribir es terapéutico, lo aprendí hace muchos años, cuando empecé a publicar en la prensa. Muchas cosas que uno vive, sufre y goza, se exorcizan o magnifican a través de las letras. Sigo pasmado, impactado, llorando a ratos, como cuando murió mi madre, cuyo recuerdo llegaba a cada rato durante muchos días y, ahora, durante muchos años; pensando en las cosas que uno tiene que hacer para morar en este mundo y la imposibilidad de enfrentarse a un monstruoso fenómeno de la naturaleza que deja poco espacio para la lucha.

Pienso en el poeta José Martí que decía que los niños nacen para ser felices y sigo creyendo que uno nunca debiera de dejar de sentirse niño (yo me sigo sintiendo así) para enfrentar al mundo con alegría y para ser feliz, y para defender la alegría hasta de la alegría, como dice Benedetti.

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

Tal vez en este momento (y en todos, por cierto) debiéramos tener esa divisa, yo la tengo, se las recomiendo y escuchen a Serrat, queda bien en este momento de miedo, dolor y pesimismo.
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

domingo, 15 de octubre de 2017

Cartón del mes de octubre. Inundaciones en el siglo XIX



¡Pague usted su contribución para empedrados!

Por: Agustín Sánchez González
En 1865 hubo una enorme inundación en la zona 
pegada al barrio de La Merced, en Ciudad de México.
Pasaron cuarenta días sin que el gobierno imperial
de Maximiliano de Habsburgo pudiera resolver el
problema. La gente padeció los embates del 
agua y la pobreza, así como las enfermedades, 
se hicieron aún más presentes en la capital del país

Con gran maestría, Constantino Escalante, el llamado 
padre de la caricatura mexicana, retrata una de
tantas imágenes cotidianas que alimentaban la
desazón por la tragicomedia nacional que los 
habitantes padecían en esos días: la situación
contrastante entre una clase política –representada
por los miembros del ayuntamiento de la capital– que 
baila y se divierte en una lancha y la gente del pueblo
que casi se ahoga y, sin embargo, debe pagar sus
 contribuciones a un policía que se acerca a cobrar. 


La nota breve "El cartón del mes" del autor Agustín Sánchez González se publicó íntegramente en Relatos e Historias en México número 110.

domingo, 8 de octubre de 2017

El papel en la transformación del mono en arte: Helioflores



Helioflores es uno de los autores más originales en el arte mexicano, hoy por hoy el más grande caricaturista mexicano. Su obra exige pensar, reflexionar y, contradictoriamente, gozar con esa crítica del absurdo del poder. Confabulario presenta este ensayo y una entrevista con motivo de su cumpleaños número 79, que cumple este 8 de octubre
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POR AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZALEZ
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En Mis confusiones, Rius afirma que Helioflores puede estar en una lista de los diez mejores cartonistas editoriales ¡del mundo!
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Comparto plenamente esa afirmación, pues la obra de Helioflores muestra un trazo estético complejo, original, crítico y con un matiz claroscuro difícil de igualar y de olvidar.
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Su caricatura es de una conformación plástica que mezcla el realismo con la vanguardia, donde lo onírico casi nunca es dulce, sino una pesadilla que sufrimos una y otra vez. Helio ha trazado con su plumilla este país durante casi sesenta años y su obra, que se ha publicado desde 1958 hasta nuestros días, es un retrato imprescindible para conocer nuestra historia, reconocer nuestra cultura y hasta para vislumbrar los años por venir.
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Nació en Xalapa, Veracruz, el 7 de octubre de 1938. Niño prodigio, a los doce años definió su vocación por el arte, a través del lápiz; tenía 17 años cuando ya se encontraba publicando en el Diario de Xalapa.
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Casi podemos asegurar que ningún caricaturista mexicano fue motivo de atención y crítica cuando apenas comenzaba a publicar. Helio Flores Viveros, empero, captó la mirada de Jorge Alberto Manrique, uno de los más importantes críticos e historiadores del arte mexicanos, que a finales de 1960 publicó una suerte de bienvenida al mundo del arte para este caricaturista xalapeño. Este ensayo tuvo sendos significados: asumir la importancia de la caricatura en el mundo de la plástica y dar un espectacular parabién al entonces joven artista, que a la sazón contaba con 22 años.
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El texto apareció en La palabra y el hombre, una de las revistas culturales emblemáticas del país. Ahí escribió Manrique: “Desde que empezaron a aparecer en el Diario de Xalapatuvieron mucho éxito; la gente encontraba unas caricaturas diferentes a las largas series de temas políticos que aparecen en los grandes periódicos y que se ven con la esperanza de encontrar, siquiera de vez en cuando, alguna idea diferente”.
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Por entonces, el maestro Manrique ya le auguraba un futuro trascendente al ser “uno de los caricaturistas jóvenes más interesantes en México y con más posibilidades en el futuro. Un nuevo sentido de lo cómico, una percepción aguda y una crítica certera, servidos por un dibujo realmente efectivo, son las mejores cualidades que podemos encontrar en él”.
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La carrera de Helio, profesionalmente, comenzó muy pronto, y a pesar de los elogios que recibió entonces, hace unos años declaraba que sus primeros dibujos “eran muy malos, nada más daba palos de ciego”.
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Estudió arquitectura en la Universidad Veracruzana, al tiempo que empezaba a publicar. Sus monos se emparentaban con una tendencia de todo un grupo de jóvenes caricaturistas, que bien podía denominarse generación del medio siglo o generación de la ruptura, donde participan Rius, Vadillo, Almada, AB, Heras, Aragonés, Matz, El Nene, entre otros, y que aspiraba a sustituir a los grandes artistas como Ernesto García Cabral o Andrés Audiffred.
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Esos jóvenes gestaron una ruptura, no sólo estética, cambiando los trazos de museo por un lápiz vigoroso, sino que también gestaron una ruptura política, como veremos más adelante. No seguían a García Cabral ni a Audiffred ni a Arias Bernal, sino a Abel Quezada, cuya presencia significó una primera ruptura de las formas estéticas de los caricaturistas, creando cuadros con trazos simples y palabras, cartones con una gran inteligencia que veían al mexicano de manera diferente, ya no sólo como víctima y con personajes prototipo de la sociedad mexicana. Quezada decía de sí mismo: “yo hago textos ilustrados”.
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Pero más allá de la influencia del creador del perro “Solovino”, estaba la obra del rumano Saúl Steinberg, con líneas aparentemente sencillas, pero conformadas con una enorme complejidad. Esa generación, también veía la revista Ja-já. Síntesis del humorismo mundial, una publicación de bolsillo, editada por Excélsior, que dio oportunidad de publicar a un puñado de estos jóvenes mexicanos, al lado de consagrados de la caricatura, como Ernesto Guasp, o de muchas estrellas, como Eldon Dedini, del New Yorker, el argentino Oski, los franceses Chaval, Bosc o Trez, el catalán Conti, entre una lista enorme de artistas que permitieron a esa generación conocer y visualizar lo que se hacía en el mundo en el arte de la caricatura.
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Helioflores y sus monstruitos de pies descalzos
Una mirada a las primeras caricaturas de Helioflores denota estos trazos complejos, aunque aparentemente sencillos. Resulta maravilloso partir de ahí para observar la evolución de su caricatura, en un proceso que bien podía denominarse la transformación del mono en arte, parodiando a Engels.
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Sus inquietudes por la caricatura le motivaron a enviar, por correo, una serie de cartones aLa Gallina, que era editada por Rius, en 1959, junto con el cómico Gila; era una espléndida revista que buscaba ser el espejo de la emblemática Codorniz española, una publicación que tuvo una vida efímera: de sólo nueve ediciones, pues la revista norteamericana Life los demandó por usar su cabeza.
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Con Rius también participó en El mitote ilustrado, el suplemento de humor de Sucesos para todos, donde coincide por vez primera con Rogelio Naranjo; tampoco el suplemento tuvo muchos números; era 1965.
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Justo en ese año, llegó por vez primera a EL UNIVERSAL, en una plana dominical llamadaRevista de la Semana; era un espacio en el había estado Rius meses atrás.
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En 1966 viajó a Nueva York para estudiar en The School of Visual Arts, lo que sin duda modificó su visión del arte y del humor. Era una época que presagiaba, desde aquel país, vientos de cambio y protesta ante la agresión norteamericana, a través de la guerra, a Vietnam.
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Su regreso a México fue por demás significativo. Junto con Naranjo, Rius y Vadillo inicio su participación en la revista Por qué?, en marzo de 1968, donde nació uno de los personajes fundamentales de la historieta mexicana: El hombre de negro.
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La portada del primer número fue ilustrada por personajes de cada uno de los caricaturistas que colaboraron, así que El hombre de negro, aunque aún no lo llamaba así, nació a todo color. Helioflores esbozó, en esa revista lo que sería una de sus grandes creaciones misma que, se puede afirmar, es una de las más hermosas e inteligentes historietas que se han publicado. El hombre de negro aparece hablando, es un decir, a través de un globo de diálogo, con un paisaje maravilloso.
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En Por qué? Helioflores participó en seis números y luego trasladó a El hombre de negro a una revista que iba a conmocionar y a convertirse en punto de partida de la libertad de expresión: La Garrapata. El azote de los bueyes, Catorcenario de humor y malas mañas, la última gran revista de humor que hubo en México y que apareció hace ya medio siglo, en noviembre de 1968.
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La Garrapata tuvo tres etapas y Helioflores fue el único que participó en la dirección de la revista en todas las épocas. Una de las imágenes más impresionantemente hermosas, conmovedora y de una plasticidad que lleva al éxtasis, es la imagen de octubre de 1980 donde a través de una docena de cuadros se llega a la entrega de una rosa en la tumba del 2 de octubre, un enorme homenaje del caricaturista xalapeño a las víctimas de Tlatelolco.
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Muy pocas veces habló El hombre de negro, casi siempre aparece con una presencia sin palabras que, a pesar de ello, genera un lenguaje complejo que requiere la lectura de imágenes, la mirada profunda, la reflexión y el viaje a un mundo absurdo.
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Rius escribió: “Esa extraña historieta, porque a todos nos parecía de lo más extraña, quizá por lo novedoso”. El propio Helio le contó a Elvira García: “Yo traté siempre de que la historieta –desde el formato hasta los textos– fuese distinta; en las páginas había un desorden aparente que me gustaba. Luego me di cuenta de que el lector se confundía demasiado, yo le pedía mucha concentración y eso es difícil de lograr de buenas a primeras… Mi intención era no dar al lector todo el material digerido, El hombre de negro era complicadísimo; a veces se convertía en una madeja difícil de desenredar”.
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El hombre de negro estuvo presente en las tres épocas de La Garrapata, casi a la par en otras revistas como Quecosaedro. Todas las caras del humor (1979), en Rino, El humor es algo cálido (1991-1992) y finalmente en Bucareli 8, semanario de EL UNIVERSAL.
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En 2007 se publicó un libro dedicado a este personaje, con más de doscientas páginas, de la serie dibujada por Helioflores, que incluyó un inédito. Fue prologado por Rius, con textos de Carlos Monsiváis, y un estudio de las siete décadas de caricaturista, por parte de Mercurio López. (Pero faltaron las imágenes aparecidas en la revista Por qué?)
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El hombre de negro, por sí solo, ya es una obra trascendental en la historia del humorismo gráfico mexicano.
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Casi como una evocación infantil, en 1985 el caricaturista Pepe Palomo coordinó una colección infantil llamada De la caricatura al cuento, publicada por la Editorial de libros infantiles de la SEP, e invitó a Helio a hacer un fantástico libro llamado Aventuras extravagantes del infante Patatús.
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A través de enigmáticos cuadros, y sin palabra alguna, Patatús es una aventura onírica extraordinaria, una lectura bastante compleja y una nueva innovación en el arte de hacer libros. Ignoro qué impacto tuvo en el público infantil; lo real es que a los adultos nos dejó en un sueño etéreo.
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Helioflores en EL UNIVERSAL
Como ya señalé, a EL UNIVERSAL llegó en 1965, pero tras marchar a Nueva York y colaborar en otras publicaciones, como Novedades, donde sustituía y compartía espacio con dos grandes de la caricatura: Ernesto García Cabral y Ernesto Guasp, regresó en 1972 para no volver a dejar sus páginas, aunque durante muchos años participó en otras publicaciones nacionales y extranjeras, como Pardon, de Alemania o en la agencia Rothco, de Nueva York.
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Hoy, con 79 años que justo este domingo cumple, se ha convertido en un decano del diario, tras llegar hace más de cinco décadas en un momento en que el control y la censura estatal aún estaba presentes. EL UNIVERSAL asumió el reto de tener a dos de los más importantes caricaturistas del mundo: Helioflores, cuya visión crítica y demoledora ya era una realidad, al lado de Rogelio Naranjo, otro gigante de la caricatura.
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El universo estético de Helio parte de un punto de fuga que aparece con un resplandor, con gran luminosidad a pesar de los, casi siempre, toques lúgubres. Sus cartones, al contrario de muchos de sus contemporáneos, carecen la mayoría de las veces de texto, obligando sutilmente, a la reflexión lo que genera un mayor impacto en el lector.
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Su trazo es una referencia obligada en el arte mexicano. Su nombre está inserto ya en la historia de la caricatura universal pues ha obtenido premios de verdadera trascendencia, como el Grand Prix del Salón Internacional de la Caricatura de Montreal, Canadá, en dos ocasiones, y que sólo ganaron otros dos mexicanos: Dzib y Rius. También, el Instituto Quevedo del Humor, de la Universidad de Alcalá de Henares, lo invitó a participar en el proyecto Humoristas gráficos por los objetivos del milenio, en 2008, que reunió a un grupo que consideró a los mejores caricaturistas del mundo. Ello sin contar muchos otros galardones más. En 2008, la Universidad Veracruzana le otorgó el Doctorado Honoris Causa.
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No es gratuito, Helioflores es uno de los autores más originales en el arte mexicano. Referente fundamental del mismo. Sus personajes, ángeles y demonios, son tratados desde una singular perspectiva, una suerte de close-up que abre y reduce las imágenes en forma tal que desnuda al poder y reduce su ropaje a la burla, a la manera del cuento del traje del emperador.
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Alguna vez escribí que observar su obra exige pensar, reflexionar y, contradictoriamente, gozar con esa crítica del absurdo del poder, de una soberanía caracterizada por el autoritarismo, frente a una suerte de ángeles que quisieran volar, sublevarse, salvarse de ser aplastados pero que permanecen atados en el éter, buscando romper las cadenas que la caricatura de Helio sugiere.
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Más allá de la estética, la caricatura tiene un lenguaje político. En un país que tuvo un presidencialismo autoritario, que aplastó durante décadas al periodismo crítico y, por ende, a la caricatura, la obra de Helioflores resultó demoledora para romper el presidencialismo.
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Sus retratos a los presidentes de los últimos cinco sexenios resultan devastadores para desquebrajar esa piedra autoritaria, respondiendo su caricatura al sentir popular, a la necesidad de romper ese dique y abrirse a una democracia que ha costado consolidar, por cierto. Su retrato del absurdo, sus trazos de la tragicomedia mexicana, su imagen de la desproporción política y social conforman la obra maestra que Helioflores nos ha legado, ya para siempre, y lo han convertido, hoy por hoy, en el más importante caricaturista mexicano, un autor fundamental para entender lo que somos.
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FOTO: La tira cómica El hombre de negro es una de las más representativas de Helioflores / Tomada de El Chamuco

sábado, 7 de octubre de 2017

Día de la sonrisa

Creo que ayer fue el día de la sonrisa. 



Les regalo algunas imágenes de los personajes de 


Posada: el Almanaque del Padre Cobos, y uno de sus maravillosos payasos.






El otro es de Gabriel Vargas y sus reconocida Familia Burrón

No lo hago para que me reciban con mariachis esta madrugada que regreso a México, lo hago porque me gusta compartir las cosas que disfruto en la vida.

En un rato más salgo al Aeropuerto de Barajas, contento porque todo salió de maravilla, sobre todo la presentación del Ateneo de Madrid, y más contento por llegar a casa y estar con mi mujer.

domingo, 1 de octubre de 2017

Agustín Sánchez Gonzalez presentará ahora en tres ciudades españolas su más reciente libro

CComo cada vez que viene al viejo continente nos informa de sus actividades en suelo español, esta vez no es la excepción y el investigador y escritor mexicano Agustín Sánchez González nos informa que en estos días tendrá una intensa actividad presentando su más reciente libro titulado "Los humoristas gráficos y el exilio en México".  Las fechas de estas presentaciones son: el sábado 30 de septiembre en el Museo del Humor Dulcinea, en Toboso; el martes 3 de octubre en el Ateneo de Madrid y el jueves 5 de octubre en la Fábrica del Humor de Alcalá de Henares.

Autor de una vasta obra, más de treinta libros, que refleja lo mismo la alegría por la vida, a través de una historia dedicada a Cri Cri, que el malestar social expresado en el humor; el uso el abuso del poder de personajes claves en la historia mexicana, como Fidel Velázquez o Álvaro Obregón, que una manera diferente de reflejar la vida con artistas como José Guadalupe Posada o Gabriel Vargas. Historiador formado en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ha optado por una historia que mira el mundo desde fuera de la academia. Sus libros son un encuentro con la vida cotidiana y un retrato diferente y diverso de nuestro acontecer cotidiano a través del cine, del humor, de la caricatura, de la política, de la nota roja, o simplemente mezclando todo.

En la contraportada el libro "Los humoristas gráficos y el exilio en México" podemos leer el siguiente texto:
Sobre el exilio existe una vasta bibliografía, que abarca un sinfín de tópicos. No obstante, el humor gráfico ha sido apenas tocado, a pesar de que un puñado de artistas de este género, comprometidos con la República, formó parte de esa diáspora e incluso algunos de ellos, realizaron la primera exposición artística del exilio: una muestra de caricatura, a bordo del Siania. Este libro presenta una parte de esa historia. Está dedicado a esa risa soterrada, con la peculiaridad de dar a conocer única y exclusivamente el trabajo que hicieron en y para las publicaciones mexicanas y así abrir el sendero que permita entender la integración de los humoristas a la vida mexicana a través de algo muy serio y complejo: el humor. Vale decir que este libro aparece en una fecha fundamental: los cuarenta años de la reanudación de relaciones diplomáticas entre México y España, rotas desde el triunfo del franquismo, mismo que el gobierno mexicano jamás reconoció.
No es la primera vez que viene a España a presentar este libro, puesto que el pasado 15 de junio del 2017 no sólo lo hizo en Barcelona, sino que además en esa misma ciudad española estuvo presente en la inauguración de una exposición con 85 obras que tenían que ver con esta obra del propio Sánchez González.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Experto presentará en España libro sobre caricatura y exilio español.



Agustín Sánchez González, investigador del Cenidiap y autor, dio a conocer que este fin de semana y los siguientes días presentará en Madrid, Alcalá de Henares y Toledo, España, su libro “Los humoristas gráficos y el exilio. 

Notimex. 27.09.2017 - 19:16h

Agustín Sánchez González, investigador del Cenidiap dio a conocer que este fin de semana y los siguientes días presentará en Madrid, Alcalá de Henares y Toledo, España, su libro Los humoristas gráficos y el exilio en México.

Entrevistado por Notimex, el experto del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), precisó que mañana viajará al país ibérico para realizar las presentaciones. 

Recordó que en su libro se da cuenta de la importancia de la caricatura en el exilio español en México, y cómo se enfrentaron quienes experimentaron esta condición a los diferentes ámbitos de la sociedad. El texto presenta la obra de 10 ilustradores españoles asentados en México, entre ellos Ernesto Guasp García (1901-1984), caricaturista político que hizo varias portadas de libros, carteles de cine y hasta un programa de televisión; y Francisco Rivero Gil (1899-1972), que trabajó varios años en el diario "Excélsior" y fue creador del logo del Ateneo Español. 

De las presentaciones del libro en España, el 3 de octubre lo hará en el Ateneo de Madrid para dar a conocer su libro, misma actividad que llevará a cabo el día 5 en la Fábrica del Humor, en Alcalá de Henares. 

Refirió que a su regreso, el texto será presentado en la próxima Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México, a realizarse en octubre próximo. 

Al respecto, dio a conocer que para esta actividad solicitó permiso en el Cenidiap, centro de trabajo en el que labora y que se encuentra en el Centro Nacional de las Artes (Cenart), lugar donde se encontraba el día del sismo del 19 de septiembre, y contó su experiencia.

Explicó que acudió a realizar los trámites correspondientes al piso nueve de la Torre de Investigaciones del Cenart, a donde llegó a las 12:30 horas y que en el proceso del trámite ocurrió el movimiento telúrico, que sacudió el edificio y sus diversas estraucturas.

“Lo único que pensé fue en mis hijos y mi esposa, la verdad pensé que hasta aquí llegaba”, añadió el experto en la vida y obra del grabador José Guadalupe Posada, quien añadió que también le pasó por su mente que todos sus documentos importantes los había dejado “en orden”. Al pasar el movimiento, siguió, bajo del edificó junto con el personal que trabaja en el lugar, todos los cuales fueron trasladados a las áreas verdes del lugar, donde gente en crisis nerviosa ya era atendida, mientras que él solamente lloraba. 

Minutos después regresó a la torre por sus cosas, donde vio todos los estragos causados por el sismo, “la mochila con mis papeles, las llaves del coche, cartera y todo”, para después bajar y encaminarse al estacionamiento, “y cuando salí del Cenart lloré”. Por último, hizo un reconocimiento al personal capacitado del Centro Nacional de las Artes por la labor realizada ese día y desocupar el complejo cultural.
Ver más en: http://www.20minutos.com.mx/noticia/275705/0/experto-presentara-en-espana-libro-sobre-caricatura-y-exilio-espanol/#xtor=AD-1&xts=513356

domingo, 24 de septiembre de 2017

La solidaridad mexicana, hace un siglo, vista por Posada

Las imágenes de José Guadalupe Posada son un de una trágica belleza. 
Esta es otra imagen de un derrumbe en la Escuela de Tiro, que quedaba por los llanos de San Lázaro y cuya fecha no he logrado identificar.
La solidaridad mexicana, siempre ha estado presente.

Hace apenas un mes: 19 de septiembre de 2017

Ese desdichado y ahora inolvidable día, escribí en mi muro de fb tres textos que ahora recupero por acá, como parte de mi memoria de vida...

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