martes, 25 de noviembre de 2014

Goya en San Antonio de la Florida

He vuelto a Madrid.


Gracias a José Guadalupe Posada he vuelto a montar una exposición de este genial artista de Aguascalientes y he aprovechado para volver, también, a mirar una de las grandes obras maestras del arte universal: los murales de Francisco de Goya en la ermita de San Antonio de la Florida.
En esta pequeña parroquia, Goya realizó una proeza al pintar una cúpula que muestra el universo, ese cielo azul, tan hermoso que se ve en Madrid, y enmedio de ese cielo aparece el retrato de San Antonio y la resurrección de un hombre que había sido asesinado para que testifique la inocencia del padre del santo, acusado del crimen.
Esa es la anécdota.
La pintura es una crónica de un momento en  don obra como de Goya plasma un retrato de la sociedad de ese momento, finales del siglo XVIII, cuando se quedado sordo y empieza a mirar el mundo de otras formas. El crítico de arte Juan Carrete Parrondo, considera esta  obra "(quizá) como la más significativa y sólo equiparable a las llamadas Pinturas negras. Es la más original obra de Goya, la más marcada por su genial personalidad, y el primer y más relevante manifiesto de la Modernidad". 
(https://sites.google.com/site/arteprocomun/francisco-de-goya-san-antonio-de-la-florida-infortunio-critico-de-una-obra-genial)
Muy cerca del Río Manzanares, la ermita de San Antonio de la Florida, es una visita fundamental en la capital española.

Grandeza de un genio, cuyos restos ahí yacen, es una obra que vale para ver en ese sitio, tan mágico, como la vida misma.

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