viernes, 19 de abril de 2019

José Guadalupe Posada y la bicicleta


El 19 de abril se conmemora el viaje realizado por el científico Albert Hofmann al descubrir los efectos del LSD y se le conoce como el Día Mundial de la Bicicleta.



Este medio de transporte, tan popular hoy en día, llegó a México en el siglo XIX y, como fiel retratista de la vida cotidiana, José Guadalupe Posada dejó plasmadas varias imágenes de la bicicleta.


jueves, 18 de abril de 2019

¡¡VIva la UAM!! Abrir la casa. Es hora de levantar la huelga

Preocupante. 
Han pasado más de cien días y la huelga sigue y no sé ve cuándo terminará. 

Algo resulta sospechoso. 

Me pregunto qué se estará jugando durante este largo periodo en el que, por ejemplo, se ha perdido ya un trimestre.

Recuerdo en 1972, recién acaba de ingresar al CCH cuando el STUNAM congregó a una serie de personajes nefastos que medio siglo después siguen cabalgando la UNAM, encabezados entonces por Evaristo Pérez Arreola e hicieron una larga huelga que trajo consigo la renuncia de don Pablo González Casanova, el único rector de izquierda que ha tenido la UNAM y la coronación del grupo de médicos que curiosamente, como los actuales charros de STUNAM, siguen en el poder.

En estos tiempo en que gobiernan el país grupos conservadores  enmascarados de izquierda resulta preocupante la pasividad académica y estudiantil ante una huelga que parece interminable y ante el "error" del mal llamado gobierno de izquierda que sigue ocultando la palabra autonomía en las universidades.

Preocupa.

Por la educación que se pierde para miles de jóvenes,  por el amor que le tengo a esta universidad de la que fui alumno y después profesor.

Señores de SITUAM, levanten la huelga ya. No sigan lastimando un gran proyecto.

miércoles, 10 de abril de 2019

¿Cómo retrató José Guadalupe Posada a Emiliano Zapata?

¿Cómo retrató José Guadalupe Posada a Emiliano Zapata?


¿Cómo retrató José Guadalupe 

Posada a Emiliano Zapata?

Por: Agustín Sánchez González
 En este centenario del asesinato de Emiliano Zapata, 
hay que decir que en su época no tuvo la
glorificación que tendría años más tarde. De
hecho, los caricaturistas lo criticaron de una 
manera cruel, acusándolo de bandolero.

En una de sus últimas calaveras, José Guadalupe 
Posada, en el periódico Gil Blas, dibujó a Zapata
al lado de treinta personajes que formaban parte
del acontecer político de entonces. El caudillo 
suriano aparece con el ceño fruncido y un rostro
de maloso, imagen que es acompañada por la
letra de una parodia de los versos del Juan
Tenorio de José Zorrilla, obra que por esos días,
como aún hoy se hace, se representaba 
en los teatros de la capital mexicana

La imagen y los versos están muy lejanos al 
Zapata mítico que hoy se venera y que, sin duda,
merece una mirada diferente a través del humor.

"El Cartón del Mes" de Agustín Sánchez González




















domingo, 7 de abril de 2019

Emiliano Zapata: la metamorfosis del maloso al héroe



Mi artículo de este domingo 7 de abril de 2019, en Confabulario, de El Universal




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El trabajo de José Guadalupe Posada, José Clemente Orozco y “el Chango” Cabral, son testimonios de las lecturas críticas que la prensa humorística hizo de la Revolución mexicana y de Emiliano Zapata
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POR AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ
Si una persona que vivió hace cien años resucitara, quedaría desconcertada al mirar las estatuas, el nombre de calles, las películas, decenas de libros y otros homenajes que, año con año, se le dedican a Emiliano Zapata y es que hace un siglo se le consideraba un bandolero, “El Atila del sur”, se le llamaba. La prensa, durante la revolución, lo miraba así, como un bandolero, un asaltante, un asesino, sobre todo cuando rompió con Francisco I. Madero, ante los embates del gobierno de Francisco León de la Barra, que asumió la presidencia tras la renuncia de Porfirio Díaz.

Las caricaturas de entonces muestran al morelense ajeno al personaje al que el gobierno mexicano ha homenajeado al nombrar 2019 como el año de Zapata. “El caudillo del sur”, cuya turbulenta vida tuvo ataques militares de envergadura, pues su rebeldía nunca cesó, es una caja de sorpresas y, como muchos otros personajes, es más lo que se ignora de lo que se conoce.


El villano de la Revolución
Zapata nació en Anenecuilco, Morelos, un pequeño poblado que tenía siglos luchando por la defensa de la tierra comunal. Pocas veces se ha mencionado que, pese a compartir el panteón de los héroes nacionales, esta visión choca con la de Juárez que, al contrario, buscó romper las tierras comunales y generar la propiedad privada. De hecho, la frase con que empieza el libro Zapata y la Revolución mexicana, de John Womack Jr., es una verdadera revelación. Dice así: “Este es un libro acerca de unos campesinos que no querían cambiar y que, por lo mismo, hicieron una revolución”.

Zapata fue su líder y ante el nacimiento del movimiento armado, se lanzaron a la revuelta con la esperanza de conservar sus tierras ante los terratenientes porfiristas que las querían. Los zapatistas pronto se adhirieron al Plan de San Luis, pero al mirar que Francisco I. Madero sólo buscaba la democratización del país, y poco le importaba la tierra, siguieron su lucha y se le enfrentaron, como hicieron después con Victoriano Huerta y con Venustiano Carranza, hasta que el gobierno de este último lo traicionó y fue asesinado en Chinameca.

Los diarios anunciaron su muerte como un triunfo: había muerto el “Atila del Sur”. Como pocos personajes ajenos al poder del Estado, Zapata fue encarnizadamente caricaturizado. La revista Multicolor, una de las más importantes publicaciones de humor gráfico en nuestra historia, fue una piedra en el zapato para el gobierno maderista y para Zapata. Las caricaturas de Ernesto García Cabral, “el Chango”, son unas joyas desde el punto de vista estético y unos dardos desde el punto de vista político. Existe una docena de obras que Cabral dedicó al caudillo del sur que son de un gran trazo, que lo muestran siempre cargado de armas, cartucheras y cadáveres. Con la caricatura podemos dar continuidad tanto a su proceso de rebeldía, como al de la institucionalización.

No tenía un año de comenzar la revolución cuando la “opinión pública” tenía una idea clara de lo que era Emiliano Zapata. Publicaciones como El Mero petateroSucesos IlustradosEl Ahuizote, entre otras, lo mostraban con una característica en común: un bandolero que asolaba los pueblos. Mirar una imagen de ese momento, ante la santificación posterior de Zapata, tal vez resulta incomprensible. No lo es cuando se sabe que la prensa de entonces lo criticó con saña. En estos años, los medios de comunicación fueron usados para instigar a sus lectores para avivar la nostalgia del porfirismo. En una sociedad cuyo analfabetismo alcanzaba un porcentaje enorme y por tanto, casi analfabeta, el humor fue utilizado para la contrarrevolución.

En la prensa se dio una campaña anti-maderista, que tocaba con frecuencia a Zapata; las publicaciones humorísticas se multiplicaron. En mi Diccionario biográfico Ilustrado de la caricatura en México (Limusa, 1998), muestro que entre 1911-13 hubo quince publicaciones y al año siguiente, siete más: ¡Ahí va!El AhuizoteDon QuijoteEl Mero petateroJuan PanaderoMulticolorEl Padre EternoEl Padre PadillaEl PericoRigolettoYpirangaLa Porra y Ojo Parado. Es un fenómeno único, pues nunca han existido tantas publicaciones de humor en ningún periodo histórico (hoy sólo existe una revista de humor acrítica y con tendencia gubernamental).

Empero, es Multicolor la que destacará, pues durante tres años se mantendrá en la palestra y contará en sus filas con grandes caricaturistas como Ernesto García Cabral, Santiago R. De la Vega, Clemente Islas Allende y Atenedoro Pérez y Soto, entre otros.

García Cabral es quien realizará caricaturas donde retrata a Zapata como un juguetito para distraer a Madero, que se muestra como bebé en brazos de León de la Barra ante los nubarrones que se aproximan (el general Bernardo Reyes), mientras el Plan de San Luis yace descuartizado en el suelo. “No te duermas, Panchito, que viene el coco”.
“La nana”. Revista Multicolor. 10 de agosto de 1911


Un año después, a Zapata ya se le mira siempre con espadas, pistolas, calaveras y siempre se le relaciona con la muerte, con el crimen. Se da hasta la parodia de los versos de Don Juan Tenorio que retrata el momento y la imagen del zapatismo en noviembre de 1911: “y en todas partes dejé memoria amarga de mí”. Esta obra, e incluso estas frases, se vuelven rutinarias en muchas caricaturas, de hecho, Posada también las utilizará). En otro, aparece una pulquería con nombre La Piedad, donde Zapata le comenta a Madero “pacificando, D. Panchito”, mientras se miran cuerpos mutilados.

Otro autor, José Clemente Orozco, más conocido como un gran muralista, retrata a Zapata y a Gustavo A. Madero como dos personajes que entorpecen la revolución. Orozco es único como caricaturista y sus trazos son desgarradores y de una belleza estética, a pesar de la fealdad, que lo muestra como un vanguardista. Hizo una corta carrera como caricaturista, que suspendió para dedicarse al muralismo. Habría de reconvertirse para ser uno de los artífices de la mitificación de Zapata al retratarlo ya como el héroe inmaculado que hoy conocemos.
José Clemente Orozco, “Tal para cual”, El Ahuizote, 18 de noviembre de 1911.
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La obra de José Guadalupe Posada es una muestra de cómo el monstruo se convierte en héroe gracias al trazo genial de un autor. En la Monografía publicada en 1930 aparece una cincografía basada en la fotografía de Zapata de pie, tomando sus rifle, portando cartucheras y que a la postre se convertiría en una suerte de icono del morelense (Diego lo pinta en un nicho dentro de los murales de la SEP). Ese año de mitificaciones, Diego Rivera coloca a Posada como precursor de Flores Magón, Zapata y Santanón.

Hay otras cincografías más en un tono mitificador. Sin embargo, existen muchas otras caricaturas realizadas por Posada donde Zapata está muy lejos de esa imagen idílica. No sabemos si Rivera no las conoció o las omitió para no interrumpir el mito que se comenzaba a gestar. Posada realiza media docena de caricaturas donde se ensaña con el Caudillo del sur. En una lo dibuja montado en el rostro del presidente Madero, se le sube a las narices; en otra, terrible, se le mira con Madero y con Pino Suárez en un texto que dice: “¡Trinidad sombría!… álzanse los muertos como ebrios de susto, de sangre y de vino”. Finalmente, el fiero rostro de Zapata asoma entre una veintena de personajes que recoge el periódico Gil Blas, en las calaveras de 1911, una imagen acompañada de una parodia con los versos de Don Juan Tenorio.

“Don Juan Tenorio”. El ChangoCabral. Revista Multicolor, 2 de noviembre de 1911.

Las imágenes de Posada muestran, igual que las de García Cabral y José Clemente Orozco y muchos grandes artistas más, un rostro sanguinario de un bandolero que estaba muy lejos del héroe que hoy se venera. Estas caricaturas críticas conjugan un medio centenar. Son cartones olvidados, suprimidos ante la oficialidad, ajenos a la visión contemporánea que se puede mirar en la estación del metro Zapata, donde el héroe morelense aparece inmaculado, con trazos excepcionales de artistas como David Carrillo o Rogelio Naranjo, entre una veintena más. Una imagen que, como decía al principio, sorprendería a uno de sus contemporáneos que viajara en el tiempo cien años después.

Leer la historia a través de la caricatura muestra como el héroe se convierte en villano, y viceversa, como el caso de Emiliano Zapata. Ello nos enseña cómo los personajes, al final de cuentas, son seres humanos cuya glorificación, por cierto, sale sobrando.


FOTO: José Guadalupe Posada, “Los fantasmas de la noche nacional”, Gil Blas, 3 de noviembre de 1911. / Archivo Agustín Sánchez González


lunes, 1 de abril de 2019

Zapata en el Cartón del mes


Como cada mes, presentó mi cartón en la revista Relatos e historias en México. Este abril se conmemora el centenario del asesinato de Emiliano Zapata y muestro como o vio José Guadalupe Posada hace 100 años, no el grabado-retrato que es casi un icono, sino desde un punto de vista crítico.

Este centenario se ve ensombrecido por el asesinato de Samir Flores que ha pasado desapercibido y que no debemos dejar de mencionar pues fue asesinado en tierras zapatistas antes de la farsa de consulta del gobierno de AMLO. 

¡Justicia para Samir!

domingo, 31 de marzo de 2019

Historia para principiantes

Mi texto de Confabulario, del domingo 31 de marzo de 20119

Historia para principiantes


Desde el inicio de este sexenio, la historia de México ha sido un tema recurrente los discursos de López Obrador, siempre desde una visión maniquea, nutrida por la obra del monero Rius
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  POR AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ

Tal vez fue Carlos Monsiváis el primero que escribió que Rius era la verdadera secretaría de educación pública. No estaba errado, mi generación creció y se nutrió de las historietas, primero, y de los libros, después, escritos por Rius. Hace unos años, pude convivir de cerca con el monero, en la Universidad de Alcalá. Fuimos a una escuela primaria y vi la cara de asombro y terror de los niños españoles que eran acusados, con dedo flamígero, pues sus antepasados habían violado mujeres, asesinado a niños y explotado a nuestros antepasados durante varios siglos. Tuve que entrar al quite para aclarar que ello no era tal, que se trataba de fenómenos históricos y que ni ellos, ni nosotros, éramos responsables de un hecho así. Nos salvó la campana y nos fuimos a comer, sin mayores comentarios. He manifestado mi admiración por Rius, pero siempre he dicho que hay un pendiente: la revisión de su visión histórica y política.

En uno de sus últimos libros 2010 ni independencia ni revolución queda claro el maniqueísmo que nos brindó durante décadas. El propio título lo dice, negar esos movimientos equivale a negar que respiramos. Durante décadas mi generación lo leyó; en los CCH miles de estudiantes tuvieron como texto de consulta Marx para principiantes (creo que ese es uno los pilares de la visión errónea de Marx, en nuestra izquierda derrotada hoy, por ejemplo), a los cual me negué a dejar leer a mis alumnos cuando fui profesor de historia, en el plantel Vallejo.

López Obrador es parte de esta generación de lectores de una historia maniquea, anti-hispana, como la manifestada por Rius, quien señala que la base de nuestra nacionalidad “es la violación de las indias por los españoles, que somos hijos no deseados, de padres desconocidos, hijos, no del amor, sino de la fuerza bruta y animal, hijos rechazados por ambos lados. Esa fue la base de nuestra nacionalidad”. Este libro, como muchos otros, muestra una enorme ignorancia del momento histórico: “curiosa y alarmante reacción de aquellos pueblos mexicas ante el temor de los gallegos… en vez de unirse a Cuauhtémoc para combatir contra Cortés, ¡se unen al pinche conquistador!”.

Los mexicanos no hemos entendido que el territorio sobre el que hoy vivimos, fue un espacio fragmentado por decenas de pequeñas (y no tanto) nacionalidades en donde los mexicas, a quienes tenemos en un nicho, generaron una masacre y opresión a otros pueblos originarios a quienes aplastaron y esclavizaron, contrariamente a la visión que nos dio la historia oficial, en donde los llamados aztecas eran nuestros antepasados, la raíz de lo que somos, una historia que mi generación, la misma que AMLO, aprendió de los maravillosos libros de texto gratuito y que Rius machacó con mayor fuerza en toda su obra. Recuerdo que en 1992 me invitaron a un evento en la Universidad de Campeche, junto con un náhuatl, un maya, un hijo de exiliados españoles; el primero planteó la exigencia de que e idioma náhuatl se convirtiera en la lengua oficial, le respondí que me parecía una osadía enorme decirlo en tierras mayas y le aclaraba que todos le habíamos entendido gracias que hablábamos el castellano.

La historia de la antigüedad mexicana se ha leído así. Una historia donde sólo hay dos sopas, donde todo es blanco y negro, donde hay bueno y malos, fifís y chairos. Una graciosa historia a partir del verbo chingar lo demuestra: “Hace un chingo de años los indios éramos bien chingones, Cuauhtémoc era el gran chingón, pero llegaron un chingo de españoles y nos chingaron y desde entonces nos llevó la chingada”. La historia no puede leer con ojos contemporáneos; hacerlo así, no es historia, es hacer política, es mantener la mirada en una campaña política permanente.

Ojalá que los nuevos libros de texto sean realizados con una visión desde la nueva historia reflexiva e inteligente, y no desde el neopostivismo rencoroso, que busca el enfrentamiento, en lugar de entender que la historia es una manera de encontrarnos con nosotros mismos desde nuestro pasado.

jueves, 28 de marzo de 2019

Entre España y México. Poema de Pedro Garfias

Entre España y México



Este poema fue escrito por Pedro Garfias, hace casi 80 años, cuando viajaban a México a bordo del Siania, huyendo de la derecha fascista que parece renacer en el mundo. 

Es un poema clave para entender el amor entre dos pueblos: México y España, España y México.




A bordo del Sinaia

Qué hilo tan fino, qué delgado junco
—de acero fiel —nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.
Repite el mar sus cóncavos azules,
repite el cielo sus tranquilas aguas
y entre el cielo y el mar ensayan vuelos
de análoga ambición, nuestras miradas.

España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.

Y tú, México libre, pueblo abierto
al ágil viento y a la luz del alba,
indios de clara estirpe, campesinos
con tierras, con simientes y con máquinas;
proletarios gigantes de anchas manos
que forjan el destino de la Patria;
pueblo libre de México:
como otro tiempo por la mar salada
te va un río español de sangre roja,
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú esta vez quien nos conquistas,
y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!

Por el fin de los caudillos

  No a los caudillos, si a la pluralidad Agustín Sánchez González Se les mira por las calles en pequeños grupos, portan un chaleco con l...