lunes, 22 de octubre de 2018

Día de muertos. La historia de Posada y la Catrina

Una muy buena entrevista que me hizo Olivia Gam para  https://catrinaperegrina.wordpress.com/2018/10/02/dia-de-muertos-la-historia-de-posada-y-la-catrina/










En los últimos años, La Catrina se ha vuelto tan popular que es común encontrar su efigie en diversos souvenirs, incluso, fuera de la temporada de Día de Muertos. Desde mediados de octubre, la presencia de este personaje cobra mayor fuerza y pasa del papel picado hasta mega procesiones que recorren las principales calles de distintas ciudades. Y si hay que hablar de La Catrina es obligado hacerlo también de su creador: José Guadalupe Posada.
Agustín Sánchez González, historiador y especialista en caricatura mexicana y producción gráfica nacional, arranca la entrevista para ‘Catrina Peregrina’ con una frase que proviene del primer libro que escribió sobre Posada y que usa a menudo cuando habla de él con la prensa: “Posada nació el día que murió Don Lupe”.
“Don Lupe era el hombre que trabajaba en diferentes talleres, imprentas y periódicos. Un señor que a nadie le llamaba la atención y tendría que morir y pasar varios años después de su muerte, para que se conozca a Posada. [Posada] es un fenómeno interesantísimo porque era un ser totalmente desconocido, un hombre al margen del arte. Él estaba fuera de los museos, de los círculos artísticos; era un trabajador, él se consideraba así”.
Sánchez González se adentra en el mundo de Posada debido a una investigación sobre humor gráfico y la identidad de los mexicanos. Un segundo acercamiento se dio al revelar al hidrocálido como un gran creador de imágenes y de una iconografía que retrata la vida cotidiana de México tras la Revolución. En la actualidad, reflexiona sobre un fenómeno que también ocurre con Posada: cómo se puede inventar la historia a través de las imágenes.
“La Revolución Mexicana genera una necesidad de crear una identidad de lo mexicano y parte de esa identidad está en el rescate de la cultura prehispánica, de la cultura indígena en esos años post revolucionarios. Entonces, a Posada se le endosa esta idea de que su obra, sus calaveras, su sentido de la muerte, responde a esta visión. Posada es un gran artista, pero también es un gran invento y una muestra de cómo una imagen puede modificar el entorno del discurso histórico”.
Uno de los rasgos de Posada que despertó la admiración del experto, fue “su capacidad para hacer un retrato de los mexicanos”, por lo que lamenta que se le haya encasillado solo como creador de calaveras.
“Su obra de calaveras es mínima. Hay quien dice que tuvo diez mil, quince mil, veinte mil [obras], las cifras varían de una manera enorme, pero de ellas no hay más de doscientas calaveras. La obra de Posada estaba prácticamente en todas las casas, ricas, pobres y de clase media porque mientras vivió estaba en los libros de oraciones, en las hojas de las fiestas, en las cartas de amor, en los cancioneros, en los juegos de mesa. No había mexicano que no tuviera una de sus hojas”.
El nacimiento de La Catrina
Posada fue un autodidacta y, según detalla el historiador, su formación estuvo influenciada por lo que veía de niño. Su infancia no fue fácil y vivió de cerca una letal epidemia de cólera y otros sucesos trágicos que dejarían huella en él.
“Él nace en 1852, cuando México acababa de perder más de la mitad de su territorio y había una enorme inestabilidad política. En su ciudad natal [Aguascalientes] hubo grandes historias de saqueos, robos y rapiñas. Posada vivía cerca de un cementerio y muy pegadito a la iglesia de San Marcos. En un siglo donde todo esto era mucho más dogmático, obviamente lo marcó”.
Sánchez González califica a La Catrina como un fenómeno muy curioso, pues todo parece indicar que Posada no la vio impresa:
“Estoy convencido de que no vio impresa a La Catrina. Posada hacía calaveras para el Día de Muertos, finales de octubre y principios de noviembre, así que supongo que trabajaba las obras más o menos a partir de septiembre-octubre y se las entregaba al impresor. No sabemos por qué, en 1912, no aparece la impresión de La Catrina, sino hasta noviembre de 1913 cuando Posada ya está muerto”.
Posada muere en la pobreza y el abandono. Sus restos van a dar a la fosa común sin que nadie los reclame. Pasarían varios años para que su obra fuera redescubierta, pero dejaría un legado imborrable en el arte mexicano.
https://catrinaperegrina.wordpress.com/2018/10/02/dia-de-muertos-la-historia-de-posada-y-la-catrina/

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