viernes, 1 de junio de 2018

El Rococó de la Mataviejitas


Limpiando la pc de archivos repetidos y/o antiguos, me encontré este texto que no recuerdo por qué no publiqué; es de hace doce años, cuando atraparon a la mataviejitas. 


El Rococó de la Mataviejitas

Agustín Sánchez González(c)

El crimen social suele deparar sorpresas. 2006 comenzó con el descubrimiento de una asesina serial que muestra, una vez más, que la realidad supera la ficción. Literariamente hemos presenciado una dolorosa historia de nota roja que se engarza con un fenómeno estético: la historia de Juana Barraza Samperio, la hoy famosa “Mataviejitas”, vinculada a un cuadro del pintor francés Jean Baptiste Greuze en la escena del crimen.
Desde hace varios meses, las investigaciones realizadas desde la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal habían generado avances importantes en el estudio del personaje de marras.
Hace unas semanas Miguel Ontiveros, director del área de  Investigación del Instituto Nacional de Ciencias Penales caracterizó al “Mataviejitos” como “un hombre de mediana edad, con preferencias homosexuales, quien pudo sufrir en su infancia maltrato infantil o abuso sexual por una figura materna y que por ello busca tener  una satisfacción interna, expresada en la necesidad de matar con ánimo de venganza.

“Los datos para pensar que este sujeto puede tener preferencias sexuales de carácter homosexual, señaló Ontiveros, se derivan de una cadena causal. Primero tenemos el antecedente, establecido en la ciencia criminológica, de que la mayoría de los asesinos seriales han sido maltratados, víctimas de abusos sexuales; así, el “Mataviejitas” es un hombre que ha elegido disfrazarse de mujer y, por último, tenemos la imagen de la pintura de Jean Baptiste Greuze, Retrato de juventud,  encontrada en la escena del crimen en tres de los casos. Se trata de tres elementos fundamentales donde se habla de una falta de identidad sexual”.
Ontiveros no estaba alejado de la realidad, si bien no es un hombre, es una mujer con características masculinas (alta, robusta, pelo corto), de 48 años, que se dedica a la lucha libre y usa como nombre de batalla “La dama del silencio”.
“Analfabeta”, así se declaró la asesina. Si así fue, ¿de donde provino la atracción por un pintor poco conocido en términos populares y/o académicos?
Fuera de aquel dogmatismo populista que habla de la sabiduría del pueblo, hay que reconocer el gusto kitsch (o art-nacó, o charroco tardío) de la sociedad mexicana, que goza con cuanto adorno se le presente en la vida.
Los pasteles de las quinceañeras son una excelente muestra de ello. Entre más garigoleado, más adornado o con más cosas amontonadas suele apreciarse más, lo mismo sucede con las estampas religiosas que suelen enmarcarse en colores chillantes.
No hemos visto el traje de luchadora, pero sabemos que era color fiusha, un color chillante, y que la mujer era devota de la Santa Muerte, figura que es tratada como ícono en diversidad de formas, casi todas kitsch.
Umberto Eco señala que "…el mal gusto sufre igual suerte que la que (el filósofo y esteta) Benedetto Croce consideraba como típica del arte: todo el mundo sabe perfectamente lo que es, y nadie teme individualizarlo y predicarlo, pero nadie es capaz de definirlo".
El lenguaje visual chilango es inmenso y cabe todo, hasta las obras de pintores como el que apareció en la escena del crimen, que la Procu llamó Retrato de juventud, (cuyo nombre real es Muchacho en chaleco rojo) de Jean Baptiste Greuze, un pintor francés que nació en Tournus el 21 de agosto de 1725 y murió en París el 21 de marzo de 1805.

Su obra se enmarca dentro del Rococó, una corriente ornamentista, recargada en exceso, que usa colores pastel más bien pálidos y cuyas escenas suelen ubicarse al aire libre y tiene un carácter civil, más que religiosa, por definirlo en términos muy generales.
Greuze fue ensalzado como maestro de la pintura moralizante y virtuosa. Es un artista al que la Historia del arte de Salvat califica como ”excelente dentro de su estilo dulzón. Muchas de sus inocentes niñas evidencian, en el fondo, una virtud algo dudosa bajo aspecto angelical, y es bien claro que le granjearon muchísimo éxito, tanto o más que sus famosas escenas de familia”.
El chico que aparece retratado en el cuadro Retrato de juventud, se distingue por su carácter asexual, parece un querubín al que difícilmente se puede reconocer como niño o niña y por cierto, va vestido de rojo, como la dama del Silencio.
El Rococó de la Mataviejitas supera, con mucho, a la invención literaria, sobre todo cuando se mira que un cuadro del mismo Greuze (La Jeune à l'Agneau, La joven del cordero) aparece en casa del Profesor James Moriarty, “El Napoleón del crimen”, como le llamo Sherlock Holmes a este personaje de ficción, creado por Arthur Conan Doyle, con el objetivo de acabar con estas aventuras.
Así, el caso de la Dama del Silencio, que aun dará mucho de que escribir es un fenómeno por demás interesante y único de asesina serial.



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