viernes, 16 de septiembre de 2016

El rescatista de los moneros


Acabo de encontrar esta nota en http://walking-around.com.mx/el-rescatista-de-los-moneros-david-carrillo-2/ y me hizo el día.

El “Rescatista” de los moneros


David Carrillo


David Carrillo empezó a guardar las caricaturas que el barrendero de Novedades empleaba como recogedor, una vez que ya habían sido utilizadas en el diario. Era común, por ejemplo, que el señor que hacía la limpieza usara cartones de Ernesto García Cabral, “El Chango” Cabral, para recoger la basura. Cuando David se percató de ello, visionario quizá, optó por darle para “su refresco” y a cambio, recibía los cartones, los cuales fue guardando. Precisamente una de sus grandes aportaciones a la cultura mexicana es que siempre se preocupó por la historia de su gremio, al contrario de la mayoría de ellos, que mostraban poco interés en guardar registro de sus colaboraciones. David fue generando lo que después se juntaría para generar el acervo del Museo de la Caricatura que se ubica en Donceles 96.
Agustín Sánchez González, historiador especializado en investigar acerca de la caricatura mexicana, trajo la anécdota durante la conferencia “Recordando a David Carrillo” que ofreció en la XXVIII Feria del Libro de Ocasión. La anécdota, contada al historiador por el propio caricaturista, fue parte de una serie de datos interesantes y curiosos sobre la vida y trabajo de este monero.

David Carrillo González fue un gran caricaturista que comenzó muy joven en su natal Nuevo León, en Villaldama. Desde sus inicios, a los 19 años, se preocupó no solo por hacer caricatura sino también por promover exposiciones sobre el tema. Su primera expo fue en el cine Alameda haciendo caricaturas de artistas del cine nacional. En la remembranza, el historiador menciona que David Carrillo se preocupaba sobre todo por retratar la vida cotidiana. Comienza a hacer caricatura de manera más constante y formal en 1939.
A decir del investigador, la caricatura es un arte despreciado, olvidado y poco comprendido. Incluso, varios de los grandes caricaturistas se ocultaban tras seudónimos: “como que les daba vergüenza”. Un ejemplo era José Clemente Orozco quien decía que lo hacía por hambre. Otro, Alfredo Zalce, gran muralista, firmaba como “Era” en la revista “Fantoche” (1929) una de las revistas más significativas de caricatura. Hasta hace pocos años se supo que era él. Otros firmaban con varios seudónimos para tener más trabajo.
Y en el caso de Carrillo, quien falleció el pasado 16 de diciembre a los 95 años, se dolía que había dejado de hacer caricatura porque le pagaban muy poco, aunque podía seguir haciéndolas, pese a su avanzada edad.
A David le queda claro que la caricatura era “generadora de conciencia social, manifestación de la vida cotidiana y expresión crítica”, dice Agustín Sánchez González, quien además es experto en la obra de Carrillo. Fue responsable de la curaduría de la obra del dibujante, que se exhibió en el Museo de Historia Mexicana en Monterrey, donde se ocuparon casi siete salas con toda la exposición, cuando se le rindió homenaje por sus 70 años como caricaturista. Nunca hizo caricatura militante ni panfletaria.
Carrillo también fue una especie de “rescatista”. La caricatura ha sido condenada a la extinción porque los caricaturistas no generan un archivo, una memoria, dice el especialista. Por lo menos así sucedió con los grandes moneros del siglo pasado. Ni la Academia, ni los periódicos, ni las Universidades han rescatado la información que genera la historia de la caricatura. Se les ve como un producto de poco valor.
David Carrillo rescata las caricaturas y las organiza para lo que tendrá como fin el Museo de la Caricatura. En otra vertiente, se preocupó por la defensa de los derechos de autor. Los caricaturistas hacían sus cartones y una vez que se los pagaban ya no podían reclamarlas a los editores. La lucha por los derechos de autor fue una importante batalla que encabezó Carrillo como Presidente de la Asociación Mexicana de Caricaturistas, de la que fue su fundador.
Finalmente, en la misma presentación, el historiador Agustín Sánchez González fue reconocido por la Coalición de Libreros “por su trayectoria personal, su labor de rescate de la memoria de esta noble y leal Ciudad de México y por su labor y amor del rescate del libro y del oficio del librero”.
Libros publicados por Carrillo: “Monos, monitos y monotes”, “Recordar es reír”, “Historia en caricatura” y “David Carrillo: 50 años”.
La Feria del Libro de Ocasión en su XXVIII edición, continúa con presentaciones de autores y la venta de libros extraordinarios, descontinuados, y de colección. Está ubicado en las instalaciones del Casino Metropolitano, en Tacuba 15, permanecerá abierto hasta el 28 de febrero.

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