martes, 22 de septiembre de 2015

La Garrapata. El azote de los bueyes



La Jornada Semanal,   domingo 9 de noviembre  del 2003        núm. 453

 

C O N - T E X T O
35 AÑOS DEL AZOTE DE LOS BUEYES: LA GARRAPATA
AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ

El viernes 8 de noviembre de 1968, cuando la ciudad aún respiraba la sangre esparcida en la Plaza de las Tres Culturas, en diversos kioscos apareció una revista que iba a conmocionar y a convertirse en punto de partida de la libertad de expresión: La Garrapata. El azote de los bueyes, "Catorcenario de humor y malas mañas".
Bajo "la sombra protectora del ilustre, aunque subversivo gordo y colega José Guadalupe Posada", nacía esta singular publicación que se sumaba a las escasos medios críticos existentes entonces. El autoritarismo priísta, nacido en 1929, desapareció el humor político crítico en los medios de comunicación y en la sociedad, también. Son muy pocas las publicaciones existentes entre ese año y 1968.
El papel que jugaron los caricaturistas de entonces no puede criticarse de una manera simplista; tampoco se puede decir que todos los medios estaban ocupados por caricaturistas afines al gobierno. Resulta interesante observar, por ejemplo, los caricaturistas del periódico La Prensa, que durante el tiempo que duró el movimiento publicaron caricaturas sumamente críticas; claro, tampoco pueden omitirse los cartones cargados de cinismo y apoyo a Díaz Ordaz, en otros medios.


El grito de "Prensa Vendida" era una realidad que chocaba con los esfuerzos de personajes como Julio Sherer, que dirigía Excélsior, o caricaturistas como Borja, Ramírez y Ochoa, en La Prensa; Magú, Vadillo y Flit, en Sucesos, o los cartones sutiles, y a veces no tanto, de Abel Quezada y Jorge Carreño, entre muchos más.
El camino hacía La Garrapata fue largo y sinuoso. En el mes de abril de 1968, Mario Menéndez Rodríguez había comenzado a publicar Por qué?, revista que sirvió de base y fue el antecedente inmediato de La Garrapata. Rogelio Naranjo era el director artístico; en sus primeros números participó un grupo de artistas cuya calidad crítica estaba fuera de discusión como AB (Emilio Abdalá), Leonardo Vadillo (un caricaturista que hay que rescatar del olvido), Rius y Helioflores, y pronto se convirtió en la expresión crítica e innovadora de la caricatura mexicana
En Por qué?, también, aparecieron algunas de las secciones y personajes que se consolidarían meses después en La Garrapata, como "El Archivo de Indias", de AB, o los primeros trazos de "El Hombre de Negro", de Helioflores.


No duraron muchos números en Por qué? y cada quien siguió su camino; meses después, la revista de Menéndez se radicalizó, convirtiéndose en apologista del movimiento guerrillero de los años setenta.
La otra revista de la que se nutrió La Garrapata fue Sucesos para Todos, que junto con Por qué? fueron el precedente de una generación de caricaturistas que rompieron con la visión oficial, conformando una concepción crítica.
Editorial Posada, fundada por Guillermo Mendizabal para publicar Los Agachados, fue quien asumió el riesgo entonces. En su primer número, Mendizabal firmó una carta abierta al presidente Díaz Ordaz, justificando la creación de la revista y quejándose de las presiones ejercidas por "funcionarios de baja jerarquia de su gobierno".
La Garrapata nació en 1968; un año en que renació el país y muy pronto se convirtió en el modelo de prácticamente todas las revistas de caricatura que existen desde entonces. Codirigida por cuatro excelentes moneros: AB (Emilio Abdalá (+), Helioflores, Naranjo y Rius, se encargó de oxigenar la tímida caricatura que se realizaba entonces.
La originalidad de La Garrapata ha influido no sólo en la gestación de publicaciones, sino ha marcado una manera de "hacer caricatura" y de ver el mundo a través de trazos. En ese sentido, los caricaturistas han sido, indudablemente, punta de lanza en la lucha por la libertad de expresión. Habrá que pensar en 1968 como el verdadero inicio en la lucha por las libertades democráticas.
Más allá del cuarteto que conformó La Garrapata, cabe señalar a Eduardo del Río, Rius, como uno de los grandes protagonistas de este proceso y cuya carrera había comenzado una década antes.
Fue Rius, sin duda, a quien cabe el mérito de haber escrito, junto con AB, el primer acercamiento a la historia del movimiento estudiantil, una crónica visual que explicaba la cronología de los hechos paso a paso. El Número especial de los cocolazos, como la titularon, se publicó en un número extraordinario, apenas dos semanas antes de la matanza del 2 de octubre.
Desde su primer número, La Garrapata se convirtió en una revista sumamente crítica. Naranjo publicó sus crónicas de Nanylko-Tatanilko, por ejemplo; Rius comenzó su Pequeño Rius ilustrado; Helio su histórico y excepcional Hombre de negro. Participaron, además, en varios números Carlos Monsiváis, Óscar Chávez, Caram, entre otros.
De esta Garrapata aparecieron treinta y dos números; más tarde hubo dos nuevas épocas pero ya nada fue igual, ni permaneció el equipo original. Empero, después del ņ68, afortunadamente, ya nada fue igual. Periódicos y revistas fueron llenando sus páginas de moneros que han rescatado la tradición crítica y combativa de otra época.
De alguna manera, la diversidad política que hoy existe presenta un rostro político que, sin duda, nació aquel año y con aquella publicación, la más importante revista de humor del último medio siglo.

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