jueves, 2 de julio de 2015

El periodista, el cronista Jacobo Zabludovsky

Para mi amiga Bertha Ruiz

Aunque me parece un tanto exagerado el concepto de Umberto Eco de que "Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas", pero cuando leo comentarios que con toda impunidad critican a los personajes que han trascendido, para bien o para mal, coincido con Eco.

Murió Jacobo Zabludovsky, un personaje central de la televisión mexicana, que es como lo conoce casi toda la generación de mexicanos que durante años veíamos su noticiero 24 horas, en un país cuyos controles de la prensa eran completamente de censura y cerrazón. Esa es la historia y nadie la puede negar. No había más. En 1968, por ejemplo, ni el  Excélsior de Julio Scherer se salvó de la censura, ahí están los cartones de Abel Quezada como muestra de ello.  

El maestro Edmundo O`Gorman, uno de nuestros excelsos historiadores, decía que a los muertos no se les juzga, se les entiende. Habría que ponerse en los zapatos de esos personajes antes de lapidarlos y preguntar qué habría hecho yo si en ese momento hubiera sido el conductor de 24 horas.


Pero JZ fue ante todo, un periodista, un hombre que ejerció con pasión el periodismo; resulta inolvidable su capacidad de crónica, hace 30 años, durante el terremoto cuando se detuvo en su automóvil cuando viajaba rumbo a televicentro y realizó una trascendental crónica, en vivo, mirando la tragedia que nos acompañaba, que lo acompañaba a él, un amante del centro  histórico, amoroso lector de nuestra ciudad.

Habrá que rescatar sus crónicas, sus crónicas publicados en Siempre! o en El Universal. Justamente, eso hice en mi libro La vida en México, 1910-2010, al rescatar su crónica "El grito de gritos".

Pero también rescatar, por ejemplo, entrevistas a diversas personalidades como la que hizo a Dali y que todo estudiante de periodismo debiera conocer.

No bastan las descalificaciones, hay que leer a los personajes que moraron nuestra historia, que moraron nuestras vidas, para bien o para mal y cuya obra ahí quedó como parte de nuestra cultura.

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