miércoles, 25 de marzo de 2015

Isidoro Ocampo: una mirada grabada en México


Inventar a un país, o darle las formas adecuadas, es una tarea donde el arte juega un orden primordial. Mucha gente siempre se pregunta qué ganamos con la Revolución Mexicana de 1910 (queda clara la Independencia y hasta la Revolución liberal de Juárez), pero la Revolución. ¿Qué nos dejó?

Sin duda, expresiones estéticas de gran calidad que nos permitieron cohesionarnos como Nación.

La creación de lo mexicano debió pasar por el arte, donde tuvimos, tenemos, granes artistas que generaron una visión a favor del pueblo, de la vida, del ser del mexicano.

Lejos de reflectores como artistas inventadas (Frida, por supuesto)  existen hombres y mujeres que crearon las imágenes que mostraron lo que somos y el potencial crítico que hoy, por lo menos, está dormido.

Hay que leer la historia, hay que conocer nuestras imágenes, nuestras creaciones estéticas para entender lo qué somos. Por eso, vale la pena echarse una vuelta por el Museo Nacional de la Estampa que desde este fin de semana alberga la obra de uno de estos grandes artistas cuyo nombre no suele ser muy conocido, aunque muchos de nosotros tenemos muy presentes sus imágenes: Isidoro Ocampo, un grabador que usó la imagen como una arma de conocimiento social y de lucha política.

Ocampo nació en Veracruz, en el año crucial de 1910 y murió en 1983. Perteneció a La Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y al Taller de Gráfica Popular (TGP), instituciones que conformaron las grandes asociaciones artísticas de entonces y se convirtieron en referente de nuestro arte, asumiéndose, además, como continuadores de la obra de Posada. Ahora mismo recuerdo la muestra que curé sobre este artosta y que titulé justamente La línea que definió el arte mexicano.

Vayan al Museo Nacional de la Estampa a encontrarse con uno de los grandes artistas del arte mexicano en lo que es la más completas colección que se ha mostrado hasta ahora.

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