martes, 3 de febrero de 2015

Sobre el paseo literario La ciudad de don Lupe Posada


(Notimex).- De la calle de Moneda hasta el barrio de Tepito, las casas donde vivió,
 así como los talleres e imprentas donde elaboró sus dibujos, es el recorrido que ofreció el investigador Agustín Sánchez, quien habló sobre aspectos desconocidos del grabador
mexicano José Guadalupe Posada.
Como parte del ciclo Paseos Literarios, que organiza el Instituto Nacional de Bellas Artes
 (INBA), el especialista dará a sus acompañantes el resultado de sus últimas investigaciones
 acerca de este gran grabador, cuya obra es muy recurrida durante la conmemoración
del Día de Muertos en México.
En ese recorrido se visitaron imprentas y periódicos en los que trabajó Posada, y donde tuvo encuentros con personajes como Ireneo Paz y Heriberto Frías.
También se estuvo en algunas de las casas que habitó, por lo que la salida será frente a la
 cantina “El nivel”, localizada en la calle de Moneda, esquina norte con Palacio Nacional.
Más que hablar sobre los grabados de este dibujante, el investigador dio a conocer algunos
 aspectos de su vida poco conocidos o incluso desconocidos, que con los años se han
convertido en toda una serie de mitos.
Esto, explicó el investigador, es parte de un trabajo que he hecho en los últimos años
 acerca de su vida. Entonces veremos las imprentas, talleres y periódicos donde laboró,
 por ejemplo, los periódicos de Ireneo Paz, el abuelo de Octavio Paz, Nobel de Literatura
 1990, así como el vínculo que tuvo con Heriberto Frías.
Desde el punto de vista literario, el recorrido que se realizó permitirá, dijo, descubrir esta
 faceta de Posada como cronista, ya que no sólo fue un cronista visual: fue un cronista de
lo cotidiano y de la parte periodística, que es su vínculo con los periódicos, con las revistas,
 con la nota roja.
Incluso, agregó, iremos a una librería, Casa Mauchí, que va a publicar en México la
primera historia para niños que escribe Heriberto Frías. Es decir, en ese ámbito hay
 una serie de elementos vinculados a la crónica literaria, a la crónica periodística.
Sin proponérselo, Guadalupe Posadas hizo un retrato fidedigno de la sociedad de
 aquella época, en la que se dio un cambio de siglo y un cambio cultural, lo que lo
 convirtió en uno de los iconos del nacionalismo cultural y nos legó, también, uno
 de los símbolos mexicanos, que es la clavera “Catrina”.
A ese respecto, Agustín Sánchez manifestó que Posada es un invento, de alguna manera,
de dos personajes: Leopoldo Méndez, el grabador, y Diego Rivera el muralista.
Sigue Se realizó el paseo /dos/muralista. . “Es decir, Posada nunca creyó que era un gran
 artista, que era un gran personaje. Y Diego Rivera lo inventa, como inventó a Frida Kahlo.
 Lo mismo Leopoldo Méndez, que inventó a un Posada que no tiene nada que ver con
 el Posada de la realidad”, expuso.
Es decir, explicó, inventó un político radical, con una concepción política muy avanzada.
Y las investigaciones recientes demuestran que no fue así: era un hombre que tan sólo trabajaba
Él iba haciendo los trabajos que le encargaban. No tiene nada que ver con esta imagen radical
 que nos han vendido durante muchos años, una imagen antiporfirista, radical.
Por otro lado, una parte que es muy importante mencionar es cómo a pesar de que nos
legó la “Catrina”, siguió, es interesante ver cómo esta invención de Posada tiene que ver
 con una falsa idea de la propia invención de Diego.
Porque la “Catrina” no es “La Catrina”: su nombre real es la “Calavera Garbancera”. Los
garbanceros o las garbanceras eran los indígenas que querían ser como los españoles, mas
 no como indígenas.
Lo que pasa, agregó, es que Diego cuando, se hizo el primer libro de Guadalupe Posada,
 se le ocurrió nombrar a esta ya clásica figura del esqueleto vestido de mujer de la alta
sociedad de aquella época como “La Catrina”.
Y luego, cuando la dibuja en el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda
Central”, lo hace, incluso, con vestimenta. El grabado original es sólo la cabeza.
Posada, indicó el investigador, no estaba consiente, del trabajo que estaba realizando,
 estaba muy lejano a la academia y a todo el ámbito cultural.
El conocimiento que tenemos de Posada es paupérrimo, y se da a partir de los inventos
 que han ido mitificando todo un personaje. Y de hecho, yo creo que esa es una de las
 gracias de este paseo: tratar de desmitificarlo un poco, en el sentido de su propia
 grandeza.

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