miércoles, 15 de octubre de 2014

Historia de un señor que una vez fue grillo

Una de las grandes frustraciones de mi vida fue que mi libro sobre Cri Cri no circulara debido a problema$ que nunca entendí. Cuando nació Mateo, mi hijo, busqué un libro sobre el grillito cantor y no encontré ninguno. Hasta la fecha no hay ninguna que me satisfaga.


Hoy que CriCri cumple 80 años de haber nacido en la radio, recuerdo que Víctor Roura me pidió un breve texto ese año para conmemorar un aniversario de la sección cultural de El Financiero  que fue, de alguna manera, el origen de ese libro que pasó a la historia sin haberse leído, seguramente, por los miles de lectores que, por fortuna, siempre tengo: 
            Desde que nació Mateo, hace dos años y medio, sólo escuchamos a Cri-Cri.
            Ello tiene su gracia, los cuentos narrados por Manuel Bernal son una reflexión de don Gabilondo, en torno a la vida y sus cosas.
               Los consejos de Periquín -hacer las cosas sin prisa pero sin pausa-, las canciones de lucha de clases, como El jicote aguamielero, las protestas de La patita; la historia del osito barbudo y barrigón, y tantas otras, rememoran una infancia cada vez más lejana.
              Cri-Cri, en versiones de Eugenia León y de Flavio, para variar de las originales, suenan y resuenan, obsesivamente, en casa.
            Es curioso, sólo Mecano logra acallar las protestas de Mateo cuando no suena Cri-Cri.

           Quedan para las noches y su silencio Michel Camilo o Cachao, héroes maravillosos del piano y el bajo que complementan el peculiar sonido de don Francisco Gabilondo Soler, el mismo que escuchaba cuando era niño.

Tenía muchos meses buscando un libro sobre Cri Cri y nunca lo encontré, entonces publiqué lo que fue una de mis grandes frustraciones pues el libro Historia d eun señor que una vez fue grillo, nunca circuló.

Este es el principio del libro que nunca llegó a su fin, que era la lectura de mucha gente, aunque fue publicado por Juan Pablos Editor, en 1999.



Esta historia comenzó el lunes 15 de octubre de 1934.
            Era la una y quince de la tarde, cuando en un pequeño estudio de la X.E.W., sonaron las suaves notas de un violín y de un piano; luego, una voz:
                                               ¿Quién es el que anda ahí?
                                               Es Cri-Cri, es Cri-Cri.
            Francisco Gabilondo Soler, un joven que recién había cumplido veintisiete años, se acerca al micrófono para contar la historia de un señor que una vez fue grillo...
                                                Un grillito que vivía en campos y bosques tocando su pequeño violín.
            A su lado, Juan García Esquivel, tocaba la marimba y las campanitas; Alfredo Núñez de Borbón, hacía el sonido del canto del grillo con su violín; el contrabajista Víctor Pazos, miraba con azoro y encanto, mientras Alpiste, Carlos Max García, esperaba turno para imitar, cada que fuera necesario, animales y efectos de sonido.
                                               ¿Por qué se volvió señor?
            Entonces comienza la leyenda.
            Está naciendo Cri-Cri.

3 comentarios:

Rolando Tamayo dijo...

Buenos días, me permito hacerle saber que el creador de la imagen gráfica de Cri-Crí es José Luis Tamayo Barbosa, mi padre. Usted puede conocer mayores detalles sobre ese tema en el link: http://niktelegal.blogspot.mx/2015/02/jose-luis-tamayo-barbosa-creador-del.html

Muchas gracias por su atención

AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ dijo...

Qué estupenda noticia, ojalá me pueda enviar un correo para poder platicar con usted sobre el tema de derechos de autor.

Rolando Tamayo dijo...

Hola, mi correo es kinkarakoe@gmail.com

Saludos,
Rolando Tamayo Rodríguez