domingo, 8 de enero de 2012

Derriba mitos sobre Posada

La Portentosa vida de Jose Guadalupe Posada
Miguel Angel Ceballos
El Universal
Miércoles 12 de septiembre de 2007


Sobre la vida de José Guadalupe Posada todavía hay muchos secretos que descubrir. Si bien se sabía que el grabador, ilustrador y periodista llegó a la ciudad de México acompañado de su hijo, no había datos de qué había sucedido con él. Sin embargo, el historiadoR Agustín Sánchez González localizó un acta de defunción que revela que Juan Sabino Posada Vela murió a la edad de 17 años y en la absoluta pobreza. El único hijo de quien es considerado uno de los artistas mexicanos más importantes de la historia, falleció el 18 de enero del año 1900, de tifo exantemático, la enfermedad de los pobres, ya que es transmitida por los piojos. Según el documento, Juan Sabino era hijo de María de Jesús Vela, soltero, tipógrafo y su deceso sucedió en el cuadrante de Santa Catarina, número 14 bajos, en lo que hoy se conoce como la calle de Nicaragua, en el Centro Histórico de la ciudad de México.
El hecho de que Posada no estuviera presente en ese trágico momento, explica el investigador, posiblemente se deba a que existe la versión de que el grabador ahorraba todos los días 50 centavos para que cuando llegara el fin de año pudiera comprar dos tinacales de alcohol que se ponía a beber desde el día de su santo, es decir, el 12 de diciembre, hasta que se los terminaba.
Estas son algunas de las revelaciones que aportará Agustín Sánchez en el libro La portentosa vida de José Guadalupe Posada, que prepara para ser publicado por la editorial Planeta en marzo de 2008. En este libro, dice el historiador, echará por tierra varios mitos que se han construido alrededor de la vida del grabador, por ejemplo, que llegó de Aguascalientes al Distrito Federal para trabajar en la imprenta de los Vanegas Arroyo.
“Existe la hipótesis de que los Vanegas Arroyo y Guadalupe Posada eran muy unidos, pero yo sostengo que Posada era un trabajador más. Tengo registrados 32 periódicos en donde trabajó, varias imprentas donde hacía programas de mano y varios libros que ilustró. A Vanegas Arroyo le debemos el archivo que conocemos de Posada, pero también una fuente de muchas mentiras, por ejemplo: que Posada fue un radical, que estuvo en la cárcel, incluso llegaron a decir que nació en León, cuando él era de Aguascalientes”.
Desde hace 10 años Sánchez se apasionó en el estudio de la vida de José Guadalupe Posada, grabador conocido en todo el mundo por ser el creador de La Catrina. El interés del investigador, cuenta, se debió a que este artista explica mucho de la identidad del mexicano a través de su trabajo.
“Durante muchos años hemos seguido el discurso de que las calaveras de Posada tenían que ver con elementos prehispánicos, pero yo sostengo que no necesariamente es así. Cuando él era niño, le tocó ver hechos muy escabrosos, como una peste terrible en su pueblo. Posada ve los cadáveres apilados cuando era un niño y eso debe haberlo marcado. El siglo XIX fue un siglo muy dramático en México”.
Otros de los descubrimientos es que en la primera caricatura que publica Posada, en el número uno de la revista El Jicote, en 1871, aparece una pequeña calavera con su guadaña, muy discreta, lo que revela que ese símbolo aparece desde el inicio de su carrera.
“Posada también tuvo una historia maravillosa con el abuelo de Octavio Paz, Irineo Paz. El grabador no vino a la ciudad de México a trabajar con Vanegas Arroyo sino a una publicación que tenía Irineo Paz. Todavía hay mucho que investigar de este personaje, falta hacer un inventario de su obra, un inventario bibliográfico y una historiografía”, finaliza Agustín Sánchez.

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