jueves, 26 de mayo de 2011

La Familia Burrón habitará entre historiadores

A un año de su muerte, la biblioteca personal de Gabriel Vargas, con más de seis mil volúmenes, se integrará al acervo del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora, recinto que tendrá a su cargo la consulta y difusión.
2011-05-26•Cultura
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En el acervo se encuentran diferentes títulos, desde recetarios hasta libros de historia, además de la colección editorial impulsada por José Vasconcelos. Foto: Octavio Hoyos
Buena parte del lenguaje, de las formas, de los contenidos que Gabriel Vargas heredó en sus historietas, en especial en La Familia Burrón, aún están presentes en nuestras vidas; incluso, los coordinadores del Diccionario de Mexicanismos le dieron una carta a su viuda, Guadalupe Appendini, en forma de agradecimiento, porque muchos de los términos que habían usado venían de su obra.

“Una de las cosas excepcionales de su trabajo”, destaca el investigador Agustín Sánchez, “es el manejo del lenguaje, porque muchas de las palabras que hoy usamos, como ‘mover el bigote’, no se sabe si las inventó o si las retomó, pero las conocemos por Gabriel Vargas. Lo real es que el lenguaje de lo mexicano está en su obra”.

Apenas una de las razones por las que el Instituto de Investigaciones José María Luis Mora aceptó acoger la biblioteca personal del creador, integrada con poco más de seis mil volúmenes, donados en el marco de un homenaje por el primer aniversario de su partida.

En el acervo se encuentran diferentes títulos, desde recetarios hasta libros de historia, además de la colección editorial impulsada por José Vasconcelos, dentro de una pluralidad nacida de la “voracidad” lectora del historietista.

Para la historiadora y periodista Guadalupe Appendini, viuda del creador, resulta muy importante que uno de los centros de investigación histórica más importantes en el país, reconocido en el mundo académico nacional e internacional por la excelencia en la investigación y ciencias sociales, se vaya a encargar de la difusión de las obras.

“Es un gran honor que el nombre de este mexicano —Gabriel Vargas— que tanto quiso a su país, exista en esta biblioteca, en donde él seguramente quiso estudiar las riquezas, los problemas y las oportunidades nacionales.”

Son seis mil volúmenes los que conforman la biblioteca personal de Gabriel Vargas, quien fue un lector incansable: antes de los 10 años de edad ya había leído El Quijote, incluso pertenece a una generación a la que le tocó las lecturas clásicas impulsadas por José Vasconcelos; “aunque fue autodidacta, no terminó ni la secundaria, y sin embargo su formación fue sólida”, a decir de Agustín Sánchez, investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap), del INBA.



México, su invención

Gabriel Vargas había dicho en vida que quería donar su biblioteca a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, pero sus autoridades nunca fueron a recogerla; a su viuda le urgía hacer la entrega de la obra, porque aún se pagaba la renta de las oficinas del historietista, por lo cual se decidió por donarla al Instituto Mora, donde se construirá un espacio para albergar el acervo como fondo reservado.

“Le hice la propuesta a Lupita de traer la biblioteca. Fue muy importante que aceptara y no la llevara a la Universidad Autónoma de Hidalgo, porque esta es una de las mejores bibliotecas de México; por otro lado, es importante recordar que Gabriel Vargas no sólo es un historietista, es un historiador que nos ha legado una imagen de México; suena a lugar común, pero si México no existiera él lo habría inventado”, destacó Agustín Sánchez, autor del libro Gabriel Vargas. Una historia chipocluda.

En el acto, desarrollado en el Instituto Mora, se adelantó que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal planea la publicación del primero y el último números de La Familia Burrón, con un tiraje de 10 mil ejemplares, aunque aún no hay fecha para concretarlo.

“Es curioso, pero él no vio un libro sobre su obra en vida; ahora hemos hablado hasta de hacer una antología de textos, porque sobre Vargas habló Alfonso Reyes, Monsiváis, Pitol, quien incluso lo señaló como una de sus influencias más importantes.”

Al final, asegura Agustín Sánchez, es el único héroe a la altura de la historieta.

La caricatura

La viuda de Gabriel Vargas tiene en su poder los originales de la segunda etapa de La Familia Burrón, pero aún no se sabe cuál será su destino: son mil 600 números originales completos, cada uno con 32 páginas, con lo que se puede hablar de por lo menos cinco mil imágenes.

Incluso a su misma vida y obra le hacen falta biógrafos, en especial porque hay un enorme desinterés en torno a la caricatura, lo que ha producido que”el 95 por ciento de la caricatura en el mundo esté perdida”, según Agustín Sánchez, quien desde el Cenidiap ha intentado revalorar esa manifestación.

“Ello porque los caricaturistas no han valorado lo que tienen; Lupita, como historiadora y periodista, empezó a recoger todo lo de Gabriel Vargas, por lo que muchas de las obras que hoy conocemos existen gracias a que ella las rescató.”, expresó Agustín Sánchez.

Como parte de los esfuerzos de valoración de la obra del historietista, el año pasado se presentó una exposición con sus imágenes en Alcalá de Henares, en España, si bien hace falta difundir un legado que permite conocer a un país y a una ciudad, como la Ciudad de México.

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